“Lo siento pero esto no funciona, creo que deberíamos dejarlo”, “ya no siento lo mismo” o “ya no eres la persona de la que me enamoré” son algunas de las frases que cada año escuchan unas 100.000 personas en nuestro país por parte de la que ha sido durante un tiempo su pareja. Bienvenidos al amor moderno. Y es que casi la mitad de las relaciones que pasan por el altar en España terminan en divorcio, dos tercios en toda la unión europea y un 60% en otros países como Argentina. Eso sin contar con las que no terminan en boda y de las que no disponemos de datos. Enamorarse sigue estando de moda pero parece que las separaciones crecen a un ritmo mayor que las bodas.

Ante estos datos no puedo evitar preguntarme, ¿sabemos realmente amar? ¿Sabemos realmente lo que implica el amor de pareja? ¿Se puede pretender estar con una persona toda la vida o al menos un largo periodo de tiempo en una sociedad basada en el placer instantáneo, en el cambio permanente o en el individualismo? ¿Estamos las nuevas generaciones preparadas para dejar parte de nuestras necesidades y deseos al margen en pro de la pareja?Y lo mas importante…¿Estamos preparados para el amor moderno?

Según Erich Fromm: “En el amor individual no se encuentra satisfacción […] sin verdadera humildad, coraje, fe y disciplina”; y luego agrega inmediatamente, con tristeza, que en “una cultura en la que esas cualidades son raras, la conquista de la capacidad de amar será necesariamente un raro logro”.

Según Zygmunt Bauman en su libro Amor líquido: “[…] Y lo mismo ocurre en una cultura de consumo como la nuestra, partidaria de los productos listos para uso inmediato, las soluciones rápidas, la satisfacción instantánea, los resultados que no requieran esfuerzos prolongados, las recetas infalibles, los seguros contra todo riesgo y las garantías de devolución del dinero. La promesa de aprender el arte de amar es la promesa (falsa, engañosa, pero inspiradora del profundo deseo de que resulte verdadera) de lograr “experiencia en el amor” como si se tratara de cualquier otra mercancía. Seduce y atrae con su ostentación de esas características porque supone deseo sin espera, esfuerzo sin sudor y resultados sin esfuerzo. Sin humildad y coraje no hay amor. Se requieren ambas cualidades, en cantidades enormes y constantemente renovadas, cada vez que uno entra en un territorio inexplorado y sin mapas, y cuando se produce el amor entre dos o más seres humanos, éstos se internan inevitablemente en un terreno desconocido”.

Y es que los jóvenes nos hemos acostumbrado a la satisfacción instantánea de productos y experiencias que el mercado nos ofrece de forma rápida, listas para calentar y consumir, procedentes en muchos casos de las insistencias por parte de la sociedad y los medios de comunicación de renovar prácticamente todo lo que compone nuestra vida. Bussines is bussines my friend y el amor moderno no lo iba a ser menos. No es de extrañar que las parejas no sean una excepción a esta regla.

Muchas personas, al desaparecer las tan esquivas mariposas del estómago y darse cuenta de que su novio/a no coincide con lo que tenían idealizado en su mente, deciden dejar la relación y buscar nuevas historias antes que intentar conocer realmente a la persona que han tenido a su lado y enfrentarse al sufrimiento que supone el hacer frente a los problemas, el preocuparse por el otro o el escuchar cosas sobre nosotros mismos no muy del gusto de nuestro bien alimentado ego. Y el problema es que si conseguimos superar la fase inicial y entras en una fase más seria en la que te comprometes, la seguridad de sentir que tenemos atada y bien atada a nuestra pareja nos empuja a acomodarnos y a dejar de tener todos esos detalles con los que manteníamos encendida la llama de nuestra pasión en la primera etapa de nuestro idilio.

Esto nos lleva en muchos casos a acostumbrarnos tanto a la persona que tenemos al lado que dejamos de verla como algo especial o simplemente de verla. Dejamos de interesarnos por sus necesidades, y por tanto, ella por las nuestras, convirtiéndonos de ese modo en una especie de funcionarios del amor (y que conste que no tengo nada en contra de los funcionarios de este país, al contrario, creo que hay un 10% que hace su trabajo muy bien) que vive con la falsa seguridad de un contrato indefinido, pero que al final, desemboca en que uno de los dos se acaba sintiendo tan solo e incomprendido al lado del otro que decide romper la relación. Y eso si no somos nosotros los que entramos en el tan temido agobio…

Amor moderno, ¿Un contrato Temporal?

Con toda esta reflexión tan reflexionada no puedo evitar plantearme otra cuestión: ¿Estamos viviendo un momento importante de cambio en las reglas de las relaciones? ¿Qué parte de culpa en todo esto tiene una sociedad que nos empuja a pensar más en el YO que en los demás? ¿Estamos abocados a relaciones amorosas temporales que se regirán a través de contratos renovables por periodos de por ejemplo dos años (que es lo que la ciencia en términos biológicos dice que más o menos dura el enamoramiento como tal)?Esta última cuestión se la planteé de broma una noche a una psicóloga amiga mía pero que después pensándolo fríamente y viendo la evolución de la sociedad no parece que sea una idea tan descabellada.

Viajemos al futuro: Miguel Pérez, ¿aceptas a Ana González como tu legítima esposa para amarla y respetarla en la salud y en la enfermedad al menos hasta que vuestro contrato expire el 2 de agosto de 2018? Y una vez llegada esa fecha pues a sentarse a negociar y renovar, o no, en función de la valoración del último periodo y de las ofertas que tuviéramos sobre la mesa llegado el momento. Lo veo, es el futuro del amor moderno.

Si lo pensáis un momento, en cierto modo haría que muchas personas no se acomodasen, no dieran nada por sentado, vivieran cada día con el miedo a perder a su pareja y miraran más por lo que realmente les aporta que por lo que no les aporta. Y por supuesto la tranquilidad de saber que si te sale rana los días de sufrimiento estarían contados…y por contrato…Y vosotros, ¿Qué opináis? ¿Estáis preparados para el amor moderno? ¿Contrato amoroso temporal o indefinido?

Enamoraos canallas