Las parejas recién casadas que ven juntas y comentan películas románticas tienen un 50% menos de opciones de divorciarse. Es la conclusión de un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Rochester (Nueva York) que durante tres años ha seguido a 174 matrimonios. Se trata de la primera investigación a largo plazo que ha comparado diferentes tipos de intervención en los primeros años de matrimonio.

El estudio, dirigido por Ronald Rogge, profesor asociado de psicología, y publicado en el ‘Journal of Consulting and Clinical Psychology’, señala que comentar durante un mes cinco películas que versan sobre relaciones de pareja podría reducir a la mitad la tasa de divorcio entre recién casados. Rogge sugiere que esta opción es una alternativa “barata, divertida” y “tan efectiva como otros métodos intensos y guiados por un terapeuta“.

Tres estrategias para tres grupos

Los investigadores dividieron a los participantes en el estudio en tres grupos; cada uno seguía una estrategia de terapia matrimonial. Así, el primer grupo era de resolución de conflictos, el segundo; de entrenamiento en compasión y aceptación y el tercero, el de visionar películas para tomar conciencia de la relación. El primer grupo aprendió una técnica para discutir asuntos complicados que ralentiza el ritmo de la discusión y ayuda a enfocarse en lo que el otro está diciendo en vez de apresurarse a responder. Estudios anteriores con esta técnica han mostrado que es efectiva en promover una relación más feliz y llena durante un plazo de tres a cinco años.

Las parejas del segundo grupo fueron animadas a través de charlas y ejercicios a tomarse la relación con mas compasión y empatía, haciendo cosas como escuchar a un amigo, practicar actos aleatorios de afecto y amabilidad, y usar un lenguaje de aceptación. Estos dos grupos asistieron a charlas semanales, acudieron a sesiones de práctica supervisada, y tuvieron deberes durante un mes, invirtiendo en total unas 20 horas de las cuales todas, excepto dos, fueron con un terapeuta.

En cambio, el tercer grupo, que vio y comentó películas, invirtió la mitad de horas, de las cuales todas menos cuatro fueron en sus propias casas. Después de atender una charla de 10 minutos sobre la importancia de tener conciencia de la relación y de cómo ver a parejas de película puede ayudar a uno a ser mas consciente de su propia actitud, tanto constructiva como destructiva. A continuación vieron una serie de películas en su casa y luego cada pareja discutió una serie de temas.

La lista de películas

Entre las películas que los investigadores hicieron ver a las parejas figuran clásicos como ‘Ha nacido una estrella’ (1954), ‘La costilla de Adán’ (1949), ‘Lo que el viento se llevó’ (1939), ‘Love Story’ (1970) o ‘Descalzos en el parque’ (1967) pasando por filmes más actuales como ‘Una proposición indecente’ (1993), ‘Hijos de un dios menor’ (1986), ‘El abogado del diablo’ (1997) o ‘Tuyos, míos, nuestros’ (2005).

El equipo ha ampliado la lista de películas con otras sugerencias para quienes quieran probar esta vía de terapia. Ente las nuevas incorporaciones –y más recientes– sugeridas están ‘American beauty’, ‘Otoño en Nueva York’, ‘Blue Valentine’, ‘Family Man’, ‘El padre de la novia’, ‘Julie & Julia’, ‘El amor y otras drogas’, ‘Mr. & Mrs. Smith o ‘The Notebook’.

Invitación a la reflexión

“Habíamos pensado que usar películas podría ayudar, pero no tanto como otros programas en los que enseñábamos técnicas a la ultima”, ha señalado Rogge. Los resultados les han sugerido que “tanto los maridos como las mujeres tienen una buena idea de que están haciendo bien y mal es su relación. Por lo tanto, no hay que enseñarles muchas técnicas para reducir las tasas de divorcios. Puede que sea posible con simplemente hacerles reflexionar sobre cómo se están comportando. Y el hecho de que cinco películas den beneficios en tres años es increíble”, ha subrayado.

Para el responsable del estudio “lo más interesante” es que este ejercicio podría abrir nuevas posibilidades para apoyar la creación de lazos solidos en el matrimonio a una escala más grande. “Existen mucho programas estupendos de intervención en un matrimonio, pero todos requieren terapeutas especializados para guiarlos. Si las parejas pueden hacer esto por sí solas, es mucho mas fácil poder ayudarlas”, ha destacado.
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