Según el economista inglés Peter Backus existe una persona entre más de un millón que encajaría a la perfección con lo que buscamos para tener una relación de pareja. Concretamente 1 de cada 1.150.000 podría ser nuestra media naranja lo cual supone un 0,000087% de la población.  Si, se lo que estáis pensando, es un porcentaje ínfimo. En un país como España apenas unas 35 personas serían compatibles al 100% con nosotros. Si a eso le unimos la probabilidad de encontrarnos en algún lugar o en algún momento con uno de estos mágicos seres y gustarles, tener la relación de pareja de nuestros sueños se complica sobre manera.

Con eso no quiero decir que sea imposible aunque si hay que aceptar que la mayoría de nosotros acabara compartiendo su vida con personas que no entran en esta diminuta selección y que seguramente tengan cosas que no nos encajen. Es por ello que las relaciones de pareja no son fáciles y traen de cabeza a muchos. Si además unimos el hecho de que los actos que lleva a cabo la otra persona no son analizados de forma objetiva por nosotros sino más bien de una forma distorsionada por nuestra percepción debido a nuestras creencias, experiencias, expectativas o momentos vitales pues vamos cuesta abajo,  a lo loco y sin frenos…

Para tu tranquilidad te diré que a pesar de este hecho, es posible que podamos llegar a tener una relación de pareja increíble y ser muy felices con alguien que no entre dentro de este reducido grupo de medias naranjas. Eso sí, va a ser necesario currárselo  y saber identificar a aquellas personas con las que no vamos a ser felices y retirarnos a tiempo de una historia que muy probablemente no nos lleve a ningún sitio. Sí, acéptalo. Si esto ocurre es que no era la persona mas adecuada o no estabais en el mismo momento.

Y es que cada vez hay mas gente sufriendo en relaciones porque la otra persona no es como consideran que debería ser o no hace lo que se supone debería hacer. De hecho creo que a todos nos ha pasado. Nos pasamos la vida esperando a que algo cambie, a que la otra persona en un momento se dé cuenta de lo importante que son para nosotros ciertas cosas y se comporte como nosotros necesitamos.  Mmmmmm….pues va a ser que no. I´m sorry.  O al menos mi experiencia me dice que en la mayoría de los casos esto no va así. Normalmente las cosas no cambian y después de un periodo de resignación y duelo acabamos separándonos a regañadientes de la otra persona con una sensación de fracaso y tristeza tan grande como el Himalaya.

No sufras. Hay cosas que puedes hacer para, si lo deseas, tener una relación de pareja de lo mas plena posible. ¿Preparad@? Pues vamos a ello:

 

  1.  El equilibrio es fundamental.

Este es el primer punto que quiero tratar. El equilibrio. Creo que de los más importantes. Una relación en la que no existe equilibrio entre sus miembros está irremediablemente destinada al fracaso. Si sientes que das mucho y no recibes lo mismo lo más probable es que te acabes frustrando y cabreando por tanta injusticia y al final te pases el día preocupa@ sobre tu relación en lugar de disfrutarla con dudas tales como ¿Será que no me quiere como yo a ella?

Igual de malo es lo contrario, es decir, dar poco en relación a lo que necesita y da nuestra pareja.  Conseguiremos que se frustre muy probablemente y acabemos sintiendo que no estamos a la altura. El fracaso está servido.

En una situación de desequilibrio puedes hacer tres cosas:

Baja tus expectativas.  Por supuesto es la primera. En el caso de que sientas que la otra persona no da o hace lo suficiente puedes aceptarla como es y amarla tal cual si esperar que haga lo que tu necesitas. Es muy importante intentar entender sus necesidades, aprender a ponernos en su lugar y ser muy empáticos. Comprender que la otra persona hace lo que hace no por fastidiarnos sino porque ella es así. Es una opción complicada pero no imposible. De hecho es una actitud que aplicada en diversos ámbitos de nuestra vida puede ser muy beneficiosa. Cuanto menos esperes recibir mejor, conseguirás evitar la frustración si luego las cosas no son como quieres.

Llega a un acuerdo con la otra persona.  Expresar lo que es importante para nosotros, ver lo que es importante para la otra persona y que ambos cedamos y construyamos algo basado en el respeto, la comprensión y la preocupación por el otro. Sin duda la mejor opción aunque también la mas complicada y donde muchas historias naufragan. Pero claro, nadie dijo que esto fuera fácil y que no hubiera que luchar. Las parejas mas exitosas son aquellas que han sabido comprender lo que es importante para el otro y lo respeta a cambio de que su pareja haga lo mismo.

Vete. Si no te gusta lo que ves, si no confías en tu pareja, si no notas que lucha por ti como te gustaría, si te frustras mas de la cuenta y no consigues ni asimilarlo ni cambiarlo pues vete. Y ya está. Muchas veces nos obcecamos con una persona y nos olvidamos de que el fin de estar con alguien es sobre todo ser feliz y disfrutar mucho de la otra persona. Y sentir que somos especiales para ella y que lucha por nosotros. Si no ves eso no merece ni la pena.

“Es que no voy a encontrar a nadie como él/ella!!” Pues mejor. Con suerte encuentras a alguien mejor con el que disfrutar de un sinfín de cosas que no disfrutabas con la otra persona. O quizás el estar sol@ te hace mas feliz de lo que imaginabas. Al final una historia de amor no tiene porque ser ni complicada ni cargada de sufrimiento. Somos nosotros los que entramos en este tipo de historias considerando que el amor es sufrir y que ha de ser así. Pues no. Prefiero estar en la mas absoluta soledad que con alguien que no mejora mi vida. Apúntatelo y se exigente, no te conformes.

Y sí al principio, cuando damos el paso de terminar con alguien se sufre, pero no es el final. Mas bien el principio. Mas bien la puerta hacia alguien con el que si podamos ser felices.

 

2. Antes de intentar tener una relación de pareja estable, analiza tu momento vital.

Una relación de pareja supone estar preparados para dar y también estar preparados para recibir y en muchas ocasiones solo nos damos cuenta de que no lo estamos cuando nos metemos en una. Y cuando esto sucede tendemos en la mayoría de las ocasiones a culpar a la otra persona de que las cosas no estén bien, de su actitud, de su comportamiento sin darnos cuenta de que, probablemente, nuestras actitudes sean, en gran parte, culpables de que las cosas estén mal. Por eso y aunque no siempre, muchas veces deberemos pasar por varias relaciones antes de estar preparados para dar y recibir, antes de estar preparados mas para disfrutar que para tener miedo y dispondremos de la experiencia necesaria para poder elegir correctamente a la persona mas adecuada para nosotros. Y es que cuando alguien está en el momento adecuado y da con la persona adecuada parece mentira que en el pasado todo fuese tan complicado cuando la realidad es que no tiene porque serlo.

 

3. Ten claro porque quieres meterte en una relación de pareja.

¿Realmente te apetece tener una relación de pareja? Parece una pregunta absurda y obvia pero sinceramente no creo que demasiada gente se la haga. La sociedad, nuestro entorno, nos convence de que tenemos que estar con alguien si o si y de que el tiempo juega en nuestra contra. “Es que se te va a pasar el arroz” nos dicen. Esto lo que consigue realmente es generarnos una inseguridad y una ansiedad que hace que, en muchas ocasiones, nos metamos en historias sin estar preparados ,solo para sentirnos aceptados por los que nos rodean y cumplir el estandar de vida que nos han vendido desde que éramos niños tanto a nuestro alrededor como en medios de comunicación.  No importa si estamos con la persona equivocada o si nuestro sueño es viajar en soledad. Hay que darse prisa y tener a alguien o nos quedaremos solos…forever….

El problema es que se nos olvida que la razón fundamental para meternos en una relación de pareja es, sobre todo, para ser felices. No es para dar una buena imagen a la sociedad ni porque las cosas tengan que ser así. Se debe compartir la vida con alguien solo si quieres y si el hacerlo va a hacer que tu vida mejore y no al contrario.  Aunque suceda con mucha frecuencia no nos metemos en una relación para sufrir sino para disfrutar. Apúntate esta palabra. Disfrutar. No lo hagas para evitar la soledad ni por lo que digan los demás. No lo hagas por lo que te contó Disney ni por lo felices que salen en la prensa del corazón las parejas famosas.

Y si algo no te llena y después de luchar no cambia, déjalo. No pierdas el tiempo. No te sientas con la obligación de seguir. El mundo está lleno de personas insatisfechas con sus relaciones que siguen por inercia. No lo hagas. Déjalo y sigue tu vida. Se que no es fácil pero no estamos en el mundo para estar con una persona concreta porque sí sino con una que nos haga felices y que nos quiera de verdad. Y creedme que se encuentra. Nunca es el último tren. Si nos respetamos a nosotros mismos y respetamos nuestro derecho a ser felices tarde o temprano aparecerá esa persona con quien merecerá la pena compartir nuestras vidas y nos pillará en el momento adecuado para darlo todo por ellas.

 

Enamoraos canallas