En una sociedad marcada por la presión social, por la imagen que damos a los demás sobre lo felices que somos en nuestras vidas (sobre todo a través de redes sociales) hace que sea difícil saber realmente como somos en nuestra intimidad, que nos inquieta, que nos preocupa en lo que a amor y sexo se refiere, llegando a mentirnos incluso a nosotros mismos. Todo debe ir fenomenal, y ser los mejores amantes, los más ligones, los más seguros… Cuando la realidad es que estamos lejos de ser perfectos en esta materia.  

¿Qué nos queda? Hablar con dios Google y que nos comente que fue lo más buscado sobre amor y sexo por hombres y mujeres. La “intimidad” de nuestra conexión es el único rincón donde nos desnudamos en pro de resolver nuestras dudas o preocupaciones sobre asuntos aun considerados tabúes en nuestra sociedad, sin que ello afecte a nuestra reputación social.  

¿Y cuáles han sido las conclusiones? 

Pues básicamente que las cosas en cuanto a amor y sexo se refiere no son tan perfectas, ni la gente tan feliz y segura como nos pensamos desde fuera. Mas bien al contrario. Analizando los datos, salen a la luz la cantidad de inseguridades y miedos que viven en nosotros resultado del desconocimiento o de la imagen irreal, creada en muchas ocasiones por los medios de comunicación, sobre lo que debería ser el amor o las relaciones sexuales.  

El sexo mas importante que la comunicación.

Seth Stephens-Davidowitz acaba de lanzar una interesante investigación sobre el tema en su libro “Everybody Lies. Big data, new data and what the Internet can tell us about who we really are” (Todo el mundo miente. Big data, new data y todo lo que Internet puede contarnos sobre lo que realmente somos). 

Una de las cosas que mas preocupa a la gente casada en cuanto a su matrimonio tiene que ver con el sexo, siendo matrimonio sin sexo’ una de las búsquedas protagonistas, superando en más de 3 veces a por ejemplo ‘matrimonio infeliz’ y en más de ocho veces ‘matrimonio sin amor’.  El sexo, o más bien, la falta del mismo preocupa más que, por ejemplo, la falta de comunicación, siendo lo primero hasta 16 veces más buscado que lo segundo.  

Y para aquellos que siguen creyendo que son los hombres los que mas piensan en sexo dentro de una relación, ya pueden ir revisando sus creencias, pues los datos nos muestran que son las mujeres las que superan a los hombres en plantearle este problema a la red. Así la proporción de búsquedas de ‘no tengo sexo con mi novia’ es, según cuenta Stephens-Davidowitz, de 413, mientras que la de ‘no tengo sexo con mi novio’ llega hasta los 805.  

Entre parejas casadas la cosa se equilibra un poco más y ‘no tengo sexo con mi marido’ (972) y ‘no tengo sexo con mi mujer’ (1.048) están bastante cerca, aunque aquí los esposos parecen ligeramente más preocupados que ellas. 

Inseguridades físicas, empate en género. 

Las inseguridades, o al menos en lo que a búsquedas sobre amor y sexo se refiere, se reparten entre hombres y mujeres de manera de forma bastante equitativa. Nada menos que el 42% de las búsquedas relacionadas con la apariencia física las hacen ellos, acaparando el 33%  las relativas a pérdida de peso y el 39% de las de cirugía estética, según datos de Google AdWords.  

Un 20% de las consultas masculinas sobre estética vienen bajo las palabras “cómo reducir el volumen de los pechos masculinos”. Todo lo contrario de lo que sucede con ellas que, lejos de reducir, quieren agrandarlos y la red registra 7 millones de búsquedas anuales sobre implantes de mamas en los Estados Unidos, de las cuales 300.000 acaban en el quirófano.  

Sin embargo, no son los pechos lo único que quieren agrandar las mujeres. Por cada 5 búsquedas sobre agrandamiento de pecho buscadas en Google hay una sobre “cómo hacer el trasero más grande”. Es curioso si tenemos en cuenta que en el 2004 las mujeres preguntaban a dios Google como reducir sus posaderas más que como incrementarlas. La culpa…¿Del twerking? 

El tamaño importa… a ellos. El olor a ellas.  

Los resultados del capítulo sexual de este libro nos inducen a pensar que ambos sexos viven en universos diferentes. Al menos hay claras opiniones enfrentadas en cuanto a tamaños y tiempos. El autor nos revela que el órgano del cuerpo más buscado en Google es el pene, por encima de otros más importantes a priori como el corazón, los pulmones, los músculos, el hígado o el cerebro. El hombre aparece especialmente preocupado por las dimensiones de su miembro viril aflorando búsquedas tales como “formas de aumentar el tamaño del pene” o cuanto debería ser el tamaño adecuado del mismo. También en lo referente a como afectan los esteroides en el tamaño del miembro viril.  Los datos en este sentido son abrumadores con 170 búsquedas de hombres relacionadas con este tema por cada una que hace la mujer.  

Irónicamente ellas también muestran preocupación por el mismo, pero mas bien en sentido contrario, refiriéndose sobre todo al dolor provocado por aquellos miembros demasiado grandes. Así casi el 40% de lo buscado en la red en referencia al miembro sexual masculino por las mujeres son expresiones tales como “penes muy grandes”, “dolor al tener sexo” o “irritabilidad”. De risa. Ellos intentando aumentar sus manubrios y ellas intentando encontrar la forma de sufrir menos al dar con semejantes “herramientas”. 

Con respecto a las preguntas hechas por ellas a Google sobre el órgano sexual femenino, éstas tienen que ver más con la salud e higiene de la misma, correspondiendo el 30% a temas como la depilación, la reducción del mismo (de nuevo chocando con las intenciones del otro sexo) y el olor.  Y es que esto último es uno de los problemas que más agobian a las mujeres plasmándose en búsquedas tales como “Cómo mejorar el olor y sabor de nuestras vulvas” o del miembro sexual femenino unido a calificativos tales como “olor” “pescado”, “vinagre”, “cebolla”, “ajo”, “queso” y hasta “carne podrida”.  

“Cómo decir que la vagina huele mal sin herir los sentimientos” (algo difícil de expresar incluso para el más hábil en el uso de la palabra) o “cómo utilizar el olor vaginal para detectar infidelidades” son las expresiones más buscadas por ellos en referencia al olor vaginal.  

La duración de nuevo en contradicción. Ellos más, ellas menos.  

Otra de las búsquedas que demuestra lo distorsionados que están nuestros mundos es en lo referente a la preocupación sobre duración del acto sexual. Así la búsqueda que triunfa entre los hombres es cómo hacer que el sexo dure más” mientras que ellas buscan “como hacer que se corra más rápido”, otro desencuentro provocado probablemente por la imagen irreal transmitida durante muchos años por el cine porno y que la mayoría de los hombres han aceptado como verdad sin rechistar. Como vemos, unos en Venus y otros en Marte.  

Como conclusión y para terminar os dejo estas palabras del autor de tan interesante estudio:  

Muchos de nuestros miedos más profundos acerca de cómo nuestras parejas sexuales nos perciben son injustificadas. A solas, en sus computadoras, sin incentivo para mentir, la gente parece que está tan ocupada con sus preocupaciones sexuales que tiene poca energía para juzgar a otras personas. Tal vez si nos preocupáramos menos, podríamos tener algo más de sexo”.  

 

Enamoraos canallas