Hola hola caracolas. Hoy os vamos a hablar sobre una de las piedras angulares de la felicidad humana: La autoconfianza. En una sociedad tan cambiante, donde cada día es necesario aprender cosas nuevas para ser mas competitivo y poder conseguir nuestras metas es muy importante tener claros ciertos conceptos y saber como funcionamos para poder desarrollar todo nuestro potencial y disfrutar lo mejor posible de todas las circunstancias a las que tengamos que enfrentarnos así como mejorar nuestra relación con los demás. Pero vamos a empezar por el principio:

¿Qué es la autoconfianza? 

Existen muchas definiciones de autoconfianza:

“Yo defino autoconfianza como una sensación de capacidad. De que soy capaz de desenvolverme en las situaciones sociales y laborales y de que puedo confiar en mí misma. No creo que todos tengamos necesariamente esa sensación desde el principio. Es algo vinculado a la experiencia”. Maggie McKenzie, directora del Centro de Psicoterapia Spectrum, Londrés.

Según el diccionario Shorter Oxford English dictionary:

  • La actitud mental de confiar o contar con
  • Expectativa de seguridad
  • Seguridad originada por el hecho de confiar en uno mismo, en las circunstancias,…
  • Sentirse totalmente seguro
  • Sentirse lleno de seguridad, confianza y valentía; sin ningún miedo al fracaso.

Como vemos es un sentimiento asociado a la seguridad, a la sensación de que puedo enfrentarme a cualquier situación y resolverla con éxito. Es una sensación basada en nuestras capacidades y en el poder de resolver situaciones.

Por tanto, es la visión que tenemos de nosotros mismos unida a nuestra capacidad y a nuestra competencia. Si tenemos la seguridad de que podemos hacer una tarea concreta no dudaremos ni un segundo en llevarla a cabo sin siquiera plantearnos si seremos capaces de realizarla con éxito.  Es esa confianza a la hora de enfrentarnos a retos la que hace que nos tratemos a nosotros mismo como trataríamos a alguien a quien respetamos y admiramos. Es la que hace que cada vez nos veamos capaces de enfrentarnos a más cosas y por tanto más nos sintamos cada vez mas cómodos o seguros ante nuevos retos (la autoconfianza en un proceso que se autoalimenta). A más cosas nos enfrentamos, más autoconfianza sentimos y eso hace a la vez que nos enfrentamos a más cosas.

Es importante saber que todas las personas pasamos por un proceso hasta que alcanzamos la destreza necesaria para desempeñar cualquier actividad. Esta destreza unida a la sensación de que podemos realizarla sin problemas es lo que da como resultado la autoconfianza.

 

Enemigos de la autoconfianza.

Existen una serie de factores que sin darnos cuenta atacan diariamente la confianza que tenemos en nosotros mismos:

1. Frases negativas.

El primer enemigo de la autoconfianza lo encontramos en las frases o críticas negativas que cada día nos decimos a nosotros mismos. La autoconfianza se agarra a la creencia de que podemos hacerlo. Las frases negativas minan esa creencia y nos muestran inseguros e incapaces de realizar tareas para las que probablemente, y en contra de nuestros pensamientos, si estemos preparados para desempeñar. Muchas veces no somos conscientes de la gran cantidad de cosas negativas que nos decimos cada día y que minan nuestra confianza casi sin darnos cuenta. Por tanto lo primero que debemos hacer es estar muy atentos para identificarlas e impedir de ese modo entrar en un ciclo de negatividad. Solo identificándolas podremos revertirlas por otras del tipo ¿Cómo no vas a poder? Claro que puedes!!

Al final se trata de ser capaz de valorar los retos de forma lo mas objetiva posible para poder determinar en que medida estamos capacitados para realizar una acción concreta. La negatividad condiciona esa visión y nos impide valorar un reto de forma objetiva. Por tanto es muy importante para ganar confianza el ser capaz de discernir en que momento estamos excesivamente negativos con nosotros mismos.

2. Miedo al rechazo.

El miedo al rechazo y a la soledad siempre ha sido uno de los grandes miedos del ser humano a lo largo de la historia, pero no por ello debemos tratar de complacer a todo el mundo todo el tiempo con el fin de ser aceptados y no sentirnos solos. Lo que tu sientes es tan importante como lo que sienten los demás. Debemos invertir la situación y exigirnos el estar con personas que nos aporten cosas buenas, que nos mejoren. No hay que intentar caer bien a todo el mundo, solo a aquellas personas que realmente lo merezcan. De este modo no solo acabaremos rodeándonos de gente que nos haga feliz y nos mejore sino que a la vez nos estaremos respetando a nosotros mismos al no arrastrarnos solo para que nos presten atención.

Este miedo hace que mucha gente acabe rodeándose de personas tóxicas cuya confianza en ellos mismos brilla por su ausencia. Estas personas suelen repetir un discurso que minan no solo su propia autoconfianza sino también la de la gente que tienen alrededor. Los reconocerás fácilmente porque son personas que comparten una serie de características:

  • Tienden a justificar su inactividad a través de la existencia de múltiples enemigos externos como la crisis, la hipoteca, la familia, su jefe, la falta de tiempo…
  • Son personas que tienen a usar la palabra nunca y la palabra siempre con extrema ligereza. “Es que siempre nos jodemos los mismos” o “Es que nunca tengo suerte a la hora de….” ¿Te suena? En serio, ¿Pero siempre? ¿Ni una sola vez ha sido distinto? ¿Nunca, pero nunca has tenido suerte? Ojito con estos mensajes que tienen el poder de calar en nosotros con una facilidad pasmosa.
  • Cuando tu planteas la forma de conseguir un objetivo ellos siempre buscarán argumentos que desacrediten tus ideas con frases como: “claro, como si fuera tan fácil!”, “es que tu lo ves todo muy bonito!” o (esta es de mis favoritas) “Si fuera tan sencillo todo el mundo lo haría”.
  • Suelen ser personas con dificultades para escuchar a los demás y que se pasan la vida tirando de la queja a la espera de que un día el universo les escuche y atienda sus plegarias.

En estos casos mejor solo que mal acompañado. En el momento en el que dejas de tener miedo a la soledad dejarás de acercarte a este tipo de personas y de pronto empezarás a concocer a gente distinta y constructiva dado ya no necesitarás a nadie, y el hecho de no necesitar hará que puedas darte el lujo de elegir a gente que realmente te convenga.

3. Compararnos con otras personas.

Este es uno de los grandes males de la historia en general y de la autoconfianza en particular. Alguien de hecho se atrevió a acuñar el término “envidia sana” (mucho me temo que eso no existe amigos) como para quitarle hierro al término. Pero no, la envidia es la envidia y el mirar al de al lado y ver solo sus capacidades, lo que él es capaz de conseguir y nosotros no es la base del fracaso.

Fijarnos en otras personas no tiene porque ser necesariamente malo siempre y cuando lo hagamos con el fin de inspirarnos o como motivación para superarnos a nosotros mismos. Mi vida y la de mucha gente ha cambiado a raíz de la aparición de personas en nuestro camino que nos han despertado el interés de tirar por una ruta diferente a la que teníamos marcada y nos han empujado a luchar por nuevas metas. Nos han servido de referente y de prueba de que una vida mejor es posible y de que está a nuestro alcance si seguimos sus pasos.

El problema viene debido a que, al contrario de como deberían influirnos las personas exitosas que se cruzan en nuestro camino, nos hemos especializado en detectar virtudes en los demás a costa de poner de relieve permanentemente nuestros “defectos” y de crear una imagen de inferioridad de nosotros mismos que, lejos de impulsarnos a la superación, lo que hacen es paralizarnos y desmoralizarnos. Maximizar nuestros defectos hará que nos veamos cada vez mas pequeños en relación al resto de la humanidad y que nuestros objetivos se alejen y queden reservados para unos pocos elegidos. Si te fijas en alguien, hazlo para ver aquello que te gusta de esa persona con el fin de incorporarlo en ti. 

Nada mejor que un ejemplo:

Un día conocemos a alguien que es muy exitoso en su trabajo. Al hablar con él surgen dos caminos de pensamiento:

  • Postura de inferioridad: No me extraña que sea tan exitoso, habla con tanta seguridad que intimida. Mira a los ojos, no le tiembla la voz casi igual que yo que me pongo nervios@ cuando voy a compra el pan. Y es tan interesante, yo no se ni que decir la mitad de las veces. Además fíjate que presencia, se le ve fibroso, seguro que va al gimnasio.Yo cada día tengo mas tripa y las carnes se me caen. Y encima ahora se va de viaje a Tailandia. Yo la última vez que salí de España fue a Portugal a comprar toallas. Nunca seré como él/ella. Me siento triste, sonrío tímidamente mientras pienso en las  ganas que tengo de llegar a casa y ponerme fino de helado…
  • Postura de superación: No me extraña que sea tan exitoso. Transmite seguridad y buena presencia. Esta tarde me apunto al gimnasio y revisaré mi armario. Creo que necesito ropa nueva. Además su tono de voz es firme y nunca deja de mirar a los ojos. Me gusta esa actitud. Anoto cada detalle para adaptarlo a mi y tratar de replicarlo en mi vida. Le ataco un poco para ver como reacciona. Se lo toma genial y se ríe de si mismo. Me gusta su respuesta. Vuelvo a tomar nota para cuando sea yo el atacado desarrollar esa reacción. Me siento super excitado por todos los retos que me acaba de plantear el conocerle. Empezaré hoy mismo a trabajar en ello.

En el primer caso vemos una gran distorsión entre una imagen irrealmente inferior de nosotros mismos en relación a alguien a quien acabamos de conocer con comparativas constantes en las que siempre perdemos, mientras que en el segundo caso es como estar en un supermercado y haber descubierto una sección de productos nuevos que podemos adquirir para mejorarnos. La gente que se acoge a la segunda opción son los que suelen superarse a sí mismos y mejorar dado que la posibilidad de fracasar o de ser inferior simplemente no existe, solo la de crecer sin compararse con nadie.

4. Las críticas

Las críticas que recibimos de nuestro entorno pueden ser muy perjudiciales para nuestra autoconfianza. Siempre decimos que hay que saber aceptar las críticas pero antes tenemos que determinar que tipo de crítica estamos recibiendo para prestarle mas o menos atención. Si la crítica es solicitada, constructiva, amable o por el contrario se hace de forma gratuita, destructiva y cargada de envidia o desinformación. Hay que intentar siempre darle a las críticas la importancia que tienen, nunca más. Las del primer caso nos pueden ayudar a mejorar, las del segundo tipo simplemente ignorarlas y seguir nuestro camino.

Recuerda que nadie te conoce ni a ti ni a tus proyectos y sueños tan bien como tu, con lo cual la crítica no deja de ser mas que la opinión de otra persona con todas las carencias informativas que esta acción conlleva. No es nada personal. (Grábate esto último, te aseguro que te será super util).

Las personas tienen sus propios patrones mentales y sus propios criterios de evaluación de las cosas con lo cual sus ideas sobre ti y tus decisiones están tremendamentes sesgadas, y sobre todo, basadas en su forma de ver la vida. Es más, en muchas ocasiones estas opiniones mas que aportar una visión sobre ti o tus decisiones lo que hacen es poner de manifiesto su propio estado interno. Con lo cual no debes tomarte las críticas de los demás demasiado en serio.

Por otro lado has de tener especial cuidado con lo que se denomina la crítica interna o voz interior que puede llegar a ser tan critica con nuestras decisiones y objetivos como el que más. Esta voz suele ser el reflejo de muchos mensajes recibidos desde el exterior (Padres, amigos, pareja, conocidos,….) y si es demasiado crítica o negativa puede acabar dañando de forma grave nuestra autoconfianza.

Y es que en muchas ocasiones esta vocecilla se va formando a lo largo de nuestra vida, y puede venir nada menos que de nuestra infancia. Si nuestros padres por ejemplo eran muy duros con nosotros y nos han hecho sentir como una basura con comentarios como “es que eres un desastre!”, “es que eres idiota!” o “no sabes hacer nada bien”, esa vocecilla replicará estos mensajes en un futuro y puede boicotear muchas de nuestras decisiones al haber ido minando nuestra autoconfianza durante todo este tiempo.

5. Ser demasiado perfeccionista. 

Parece una contradicción pero es así. Ser demasiado perfeccionista puede minar y mucho nuestra autoconfianza. ¿Por qué? Porque la a la gente muy perfeccionista nunca les llega a satisfacer nada porque todo es mejorable siempre. Y eso genera angustia, frustración, mucha auto crítica, falta de disfrute porque nada es suficiente y la sensación de no llegar nunca a lo que quieres, afectando directamente a nuestra autoconfianza. Es necesario ser conscientes de este patrón para aprender a bajar el listón y cambiar el prisma. La perfección no da la felicidad y si pueden dañar y mucho nuestra autoestima.

6. El victimismo.

Otro factor mortal para nuestra autoconfianza. La posición de víctima.

María es una chica que tras varias experiencias con chicos ha llegado a la conclusión de que es incapaz de conseguir pareja, que todos la quieren para lo mismo. Y decide dejar de esforzarse, de ser atenta, de corresponder intereses. “¿Para qué?” se pregunta. “Si total para lo que va a servir…da igual lo que haga, a mi siempre me quieren para lo mismo.” ¿Te suena? Pues acabas de entrar en postura victimista. Es como tu forma de vengarte del mundo por no darte lo que quieres mientras en el fondo sigues esperando que pase. No te preocupes, solo es un patrón que se puede invertir. Pero hay que saber detectarlo. Para ello haz las siguientes reflexiones:

  • ¿Protestas mucho pero cuando la gente trata de ayudarte te pones a la defensiva llegando incluso a cabrearte?
  • ¿Eres de las que te quejas de injusticias sobre ti pero luego nunca haces nada para cambiar tu situación?
  • ¿Usas mucho el “no puedo” o el “es imposible”para justificarte?
  • ¿Pides consejos para luego no ponerlos en práctica?
  • ¿Sueles atribuir el éxito de los demás a la suerte o a privilegios que tú no tienes?
  • ¿Te justificas demasiado ante los demás?

SI has contestado que sí a varias de estas preguntas tranquil@, es mas habitual de lo que piensas. Lo primero para poder cambiarlo es identificarlo y ser consciente de donde estamos para poder modificar ese patrón de comportamiento.

7. El estres. 

Un factor que puede minar de forma silenciosa nuestra autoconfianza es el estres. Cuando estamos estresados no pensamos con claridad, no buscamos formas mas eficientes o ingeniosas para resolver los problemas cotidianos además de tener la permanente sensación de que no llegamos a todo lo que tenemos que hacer. Esto mina nuestra autoconfianza y nos hace mas inseguros con nuestras capacidades.

Es fundamental tomarnos tiempo para nosotros, para disfrutar, para estar con la familia, para gestionar correctamente nuestra vida, para valorarnos, y sobre todo, para sentir que somos importantes y que nos merecemos ese tiempo para nosotr@s.

Etapas de la Autoconfianza.

Para alcanzar cierto nivel de seguridad es importante saber cuáles son las etapas que componen el proceso y en qué fase nos encontramos. Concretamente son 4 las fases que componen este proceso:

Incompetencia inconsciente. No sabemos que no podemos realizar la tarea

Incompetencia consciente. Sabemos que no podemos llevar a cabo la tarea

Competencia consciente. Subidón! Sabemos que podemos realizar la tarea

Competencia inconsciente. No percibimos que sabemos hacerlo.

Un claro ejemplo es conducir. Cuando cada mañana cogemos el coche para ir a trabajar no nos planteamos si seremos capaces de llevarlo con éxito a nuestro lugar de trabajo, simplemente lo cogemos y lo llevamos. No sentimos nerviosismo ni miedo a hacerlo mal, simplemente tenemos la plena confianza de que todo irá bien hasta el punto de poder estar pensando en otras cosas mientras realizamos esta tarea, asimilada por el subconsciente y que ejecutamos casi de forma mecánica. La seguridad es máxima. Esto se conoce como Competencia inconsciente. 

Y es que la primera vez que cogemos un coche no tiene nada que ver con lo anterior. Al principio pensamos que podemos hacerlo sin problema, pero cuando nos ponemos frente al volante nos damos cuenta de lo mal que lo hacemos, de cuantos fallos cometemos y eso nos hace sentirnos inseguros. Pero conforme lo vamos cogiendo y vamos aprendiendo, nos damos cuenta de que, si podemos hacerlo, que cada vez tenemos más agilidad. Llega un punto en el que puedes llevar a cabo varias tareas simultaneas mientras conduces (no lo hagas por dios ni aunque puedas). Hemos llegado a la competencia inconsciente.

Conocer cómo funciona es tremendamente importante dado que todo proceso de aprendizaje se compone de estas fases y, para poder conseguir nuestros objetivos, es importante que sepamos donde estamos y que es cuestión de práctica el llegar a la última.

Esto explica porque todo el mundo se siente menos seguro ante todo aquello que no sabe realizar, así como la estrecha relación que existe entre la competencia y capacidad y la autoconfianza. Por tanto esto último es lo más importante. Creer que podemos, aunque nos sintamos inseguros y tengamos miedo a la hora de realizar una tarea desconocida, es el primer paso para llegar a aprender, coger soltura y adquirir la seguridad necesaria para que ya no tengamos ni tan siquiera que pensarlo la próxima vez que nos enfrentemos a ella.

Por ello es muy importante trabajarla y tenerla en niveles altos antes de comenzar cualquier relación afectiva, o de lo contrario, nuestra pareja acabará pagando por toda nuestra incapacidad para enfrentarnos a retos y conseguir nuestros objetivos. Y una pareja frustrada difícilmente podrá pensar en las necesidades de la otra persona y construir una relación sana.

En próximos posts hablaremos de como saber si tenemos un nivel bajo de autoconfianza y de como trabajarla para conseguir nuestras metas.

 

Enamoraos canallas