El amor es un sentimiento de atracción, afecto y apego a un ser (o un objeto). El amor puede llevar a la pasión, pero ¿Puede llegar a ser destructivo y signo de tormento, cuando los límites del amor se han superado y se convierte en una obsesión? ¿Tenemos que saber elegir entre el amor y la razón? ¿Podemos decir que el amor es una pérdida de uno mismo? Entonces podemos plantearnos con razón la pregunta: ¿Es el amor una enfermedad? 

Una enfermedad, en este caso, es una alteración de las funciones mentales y emocionales, es un desorden irracional, que puede llevar a la locura. ¿Podemos decir que la pasión es sinónimo de tormento y crisis interior o el amor nos beneficia? Es cierto que la idea de que uno hace el amor no suele adherirse al de la enfermedad. Sin embargo, la complejidad de los sentimientos y las emociones puede confundir y sacudir la mente, pero la unión puede ser una cura para un mal.

El amor es una enfermedad, ya que camufla el verdadero propósito que tiene en nuestra vida. Es un fenómeno biológico, que hace que dos individuos piensen que tienen una atracción cuando es simplemente la producción de hormonas la causa. A través del tacto, el olfato, la vista y el oído, nuestro cerebro decide si el cuerpo se acopla o no con el otro individuo de nuestra especie (o no). Todo esto para perpetuar la especie y elegir los mejores personajes para perfeccionar la «raza» (aquí humana). 

Por lo tanto, nuestra mente nos acuna con deseo e ilusión en cuanto al significado real de nuestros sentimientos. Obtenemos algo de placer, es cierto, pero es puramente físico. Sin embargo hay que decir que el amor puede ser igual de doloroso para nuestra mente como una herida en nuestra pierna.

El amor es un sentimiento noble, pero hay excesos en el amor, como la obsesión por un ser inaccesible, la depresión tras una ruptura o los celos que afectan la felicidad de una pareja. Se puede pensar que el amor no puede separarse del sufrimiento, que los dos forman una pareja que da lugar a la unión de la sensualidad, Afrodita, y de la guerra, Ares, dando a luz a Eros, dios del amor. 

El amor es una enfermedad…y no.

Y como dice el refrán, «el amor te ciega» y estar ciego no es señal de buena salud precisamente. Entonces, ¿Cómo se puede matar por amor si no es una enfermedad? El amor a veces nos impide saber lo que hacemos, como el crimen pasional que es un grito de amor herido y prueba de una ira insatisfecha. La pasión sólo rima con certeza con la locura, como Tristán e Isolda unidos por un amor inaccesible, una pasión que les resultó fatal, porque los dos amantes rompieron las solemnes promesas que habían hecho a sus respectivos maridos. 

Los matices son numerosos, desde el amor platónico hasta la pasión devoradora o incluso enfermiza. Una pasión es similar a una gripe, la fiebre sube constantemente hasta que alcanza su punto máximo y luego nos aleja o baja más rápido de lo que subió. Entonces la pasión que viene del latín passio, sufrimiento, es una enfermedad que puede acabar con nuestras vidas. Pero el amor es sinónimo de felicidad en el lenguaje común.

el amor es una enfermedad

Sin embargo el amor deja de considerarse una enfermedad, en el momento en el que da una razón y un horizonte deseable a nuestra vida. Nos estimula, tranquiliza y reconforta, ya sea en la pasión, el amor filial o la amistad, permitiendo nuestro desarrollo personal. En esto no es una enfermedad. Así, el amor que una madre tiene por su hijo no es destructivo, al contrario, la ayuda en su desarrollo interior. La mayoría de los niños que recibieron amor cuando eran niños están cuerdos. 

Pero al contrario, los niños que han sido golpeados o que nunca han tenido muestras de afecto, tienen, por así decirlo, problemas para aceptar el amor y darlo, otros todavía no son capaces de hacerlo y tienen los llamados problemas psicológicos. El amor puede ser enfermizo pero no tener acceso a él puede ser para un ser humano un auténtico tormento. 

El amor es bueno para la mente y para el cuerpo.

En efecto, nuestros sentimientos nos obligan a pensar en los demás más que en nosotros mismos, conducen a nuestra moral, y esto es signo de razón y no de locura (la locura equivale a enfermedad). Dar a los demás más que a uno mismo es mostrar bondad. Al ser amables con quienes nos rodean, lo más normal es recibir gratitud, ya que brindar felicidad a tu alrededor es tomarse la molestia de amar, y la felicidad conduce al bienestar. De esta manera, el amor es bueno no solo para la mente sinom también para el cuerpo. Amar es una necesidad del ser humano, no fundamental ya que se puede vivir sin amor, pero si muy importante.

A pesar de que podemos vivir sin él, lo cierto es que es malo para nuestra higiene de vida. El placer sexual por ejemplo, es una fuente de energía y promueve un mejor equilibrio hormonal. ¿No es eso una prueba de que el amor en todos los sentidos de la palabra es bueno para nuestro cuerpo? A lo largo de nuestra adolescencia nuestro cuerpo se desarrolla para recibir amor y darlo, por eso amar es parte integral de nosotros y de nuestra herencia, no podemos dejarlo ir.

el amor es una enfermedad buena o mala

Si realmente el amor fuera una enfermedad, sería incurable y todos estaríamos condenados a contraerlo un día u otro. El buen amor es bueno para nuestro cuerpo en todos los sentidos de la palabra. A lo largo de nuestra adolescencia nuestro cuerpo se desarrolla para recibir amor y darlo, por eso amar es parte integral de nosotros y de nuestra herencia y no podemos olvidarnos de él.

Si en un principio el Amor pudo parecer una enfermedad y una prueba de sufrimiento, ahora está claro que esto no debe en modo alguno inclinarnos a despreciarlo y evitarlo. Lejos de ser un inconveniente, ahora debe considerarse como el símbolo de la unión, la felicidad y nuestra salud. En cuanto al mal que puede emanar de él, podemos resaltar el aspecto positivo porque nos permite conocernos mejor, moldearnos y cambiar, lo que da testimonio de sus efectos beneficiosos.

¿Ayudaría ésto a que abriésemos nuestros acorazados corazones? Al fin y al cabo si aceptásemos que el amor es una enfermedad ¿No habría mas gente que se lanzaría a enamorarse sabiendo que puede dejar de estarlo cuando quiera solo medicándose un tiempo? El virólogo José Antonio López (divulgador científico y miembro de la Sociedad Española de Virología) nos plantea esta posibilidad en el programa «A vivir» de la cadena Ser en el que desgranan esta teoría y nos resuelven las dudas al respecto ofreciendo una alternativa a aquellos que queráis dejar de sufrir por amor.

 

Enamoraos canallas