Encontrar el amor en linea parece en principio una gran idea para encontrar pareja. Después de todo, las redes sociales son cómodas y facilitan la construcción de relaciones sin movernos de casa.

Casi cualquier persona en el mundo está a un par de mensajes de otra al otro lado del mundo. La intimidad se va desarrollando a través de mensajes e imágenes, y es más fácil captar sentimientos que un virus informático en estos días.

No te enamores de extraños en Internet.

En principio parece que no hay riesgo, después de todo, ¿No necesitamos todos amor en nuestras vidas? Máxime cuando la distancia ha dejado de ser un problema en nuestra sociedad y es tan fácil conectarse con personas que están al otro lado del mundo.

En estas surgió la historia de Amanda y Hugo, que se conocieron en un foro de videojuegos en línea cuando tenían 14 años y se mantuvieron en contacto durante casi una década, enamorándose gradualmente el uno del otro. 

Su conexión en línea perduró a través de los diversos cambios en fueron sucediendo en su vida (colegio, universidad, trabajos) y parejas de la vida real, hasta que que un buen día decidieron conocerse cara a cara nueve años después durante un largo fin de semana en Seattle, que culminó en un beso que ambos habían estado esperando literalmente durante años.

Solemos pensar que el amor depende más de conexiones entre los corazones y las mentes de dos personas o sus personalidades, que de como sean físicamente, pero no es necesariamente solo una cuestión de apariencia; La historia de Joanna y Tristán nos muestra que pueden ser las cosas más pequeñas las que hagan que dos personas se enamoren. Durante su primera cita, hicieron «el tipo de observaciones en persona que no son visibles a través del teléfono.

Las interacciones en persona importan.

La forma en que alguien se ríe, la forma en que mueven sus manos cuando hablan, la forma en que se mueve su cuerpo cuando caminan … todos estos pequeños detalles también forman parte de esa persona y son más importantes de lo que pensamos.

 No es que ninguna de estas cosas sea tan determinante como para «aceptar el trato o romperlo», pero si son capaces de agregar un matiz diferencial entre como es esa persona en nuestras mentes y como es en realidad.

Puede ser cierto que puedas descubrir las cosas más importantes sobre otra persona hablando con ellas bien a través de Skype o por teléfono, pero hay mucho más que aprender sobre alguien al verlos y escucharlos en persona. 

Algunas cosas son conscientes, como su aspecto o sonido, y otras son inconscientes , como la química del cuerpo que puede atraernos a otras personas en un nivel más primario.

A pesar de lo etéreo e ideal que podamos pensar que es el amor, también existe una parte más animal que responde a los aspectos físicos de otras personas que ni siquiera notamos o incluso explicar.

Estas cosas aparentemente triviales completan la idea de la persona que conocemos en línea , y pueden ser determinantes a la hora de que esa conexión  online se convierta en una historia de amor o en una amistad duradera en la vida real.

La historia de Amanda y Hugo muestra que el amor en línea puede conducir a una relación a largo plazo en el mundo real aunque no siempre es así. A pesar de todo hay que pensar que si la cosa no resulta siempre es posible disfrutar de una maravillosa amistad con la otra persona o de la experiencia de conocer a alguien e intimar con ella. 

Si es cierto que cualquier componente físico de la relación se retrasa, por supuesto, pero aparte de eso, esta forma de conocer a alguien, con sus lados positivo y negativo, no es tan diferente de las relaciones tradicionales que comienzan en el mundo real (no todo lo cual funciona a la larga tampoco).

Sin embargo, esta forma de conocer gente y conectar no es para todos. No es óptimo para aquellos cuyos deseos y necesidades sean más físicos, dado que al final tendrán que esperar meses o años antes de poder conocer a la otra persona. Historias como las de Amanda y Hugo pueden ayudar a disipar el mito de que no puedes enamorarte de alguien sin conocerlo en persona aunque si que es importante. 

Confía en mí, es posible, aunque no sea el tipo de amor que funciona para todos. Pero estas historias también nos muestran que, al igual que creemos que podemos conocer a alguien a través de chats en línea, llamadas telefónicas y Skype, también hay que tener en cuenta aquellos aspectos de ellos que nunca podremos conocer hasta que los veamos. Para Amanda y Hugo, esas cosas no cambiaron nada, pero para otras personas si puede marcar una diferencia.

El problema de las expectativas.

Uno del los riesgos inherente a este tipo de relaciones se basa en el hecho de elevar demasiado las expectativas de ambos, sobre todo cuando hay una intensa conexión en línea, para acabar estrellándose contra el suelo en una decepcionante cita una vez se encuentran en la vida real. Es más probable que esto suceda, y es probable que sea más grave, cuanto más tiempo tu y tu amor cibernético esperéis para conoceros.

Si quieres mi consejo, no es que tengas que evitar tener conexiones en línea dado que pueden ser experiencias maravillosas mientras duran e incluso pueden terminar  en algo genial, pero si que trates de conocerle en persona antes de que tus sentimientos se vuelvan tan intensos que pueda llegar a generarte una gran desilusión si ese primer encuentro no sale bien. 

Piensa simplemente que cuando nos enamoramos a veces sucede que idealizamos a alguien hasta tal punto, que cuando finalmente lo conocemos, no podemos evitar sentirnos decepcionados por la persona real había detrás de nuestro ideal. 

En el caso de las relaciones en línea, puede que lleguéis a conoceros mucho, pero aún así siempre existe el riesgo de idealizar el resto, incluidos los aspectos que pueden marcar la diferencia entre los fuegos artificiales y el desamor.