Tal vez has decidido divorciarte o te encuentres en las etapas iniciales de la separación. O tal vez ya te has separado, y tu y tu ex estáis compartiendo tiempo con vuestros hijos. Y de repente, te sorprende la pandemia. Además del estrés del divorcio, ahora tenemos el estrés de la cuarentena. ¿Qué deberías esperar y qué deberías hacer?

Desde un punto de vista mental, la cuarentena nos afecta a todos en una u otra medida. Si además, la duración de la misma está por encima de unos pocos días, las consecuencias pueden ser mayores. La investigación nos indica que, en una primera etapa pueden aparecer síntomas de estrés, enfado, ira, confusión o negación.

Con una cuarentena que se prolonga más en el tiempo como está pasando con la actual, también estamos viendo como surgen sentimientos tales como temores al contagio, soledad, aburrimiento, frustración y consecuencias financieras.

Además, nos encontramos con escasez de suministros para el cuidado de la salud, materiales defectuosos o falta de información , lo que hace subir nuestra ansiedad.

¿Qué pasa si todavía vive con su cónyuge y había iniciado recientemente el proceso de divorcio?

El estrés del confinamiento se convierte en más estrés mientras te enfrentas a un futuro incierto. Las reuniones se anulan, los tribunales se cierran, no puedes reunirte cara a cara con tus profesionales cuando has de estar confinado en tu casa. Lo sabemos, puede ser abrumador tratar de manejar todo esto.

Además tu coach o terapeuta matrimonial te sugiere una sesión de video, y tú te preguntas cómo puedes hacer eso con tu ex y tus hijos confinados en la misma casa. Todas estas incertidumbres se  presentan ahora como un desafío cuando se trata de negociar un acuerdo de conciliación matrimonial.

Entonces, ¿Qué puedes hacer?

  1. En primer lugar, es fundamental cuidar de ti. Busca formas de conectarte con tus amigos por video llamada o teléfono, trata de desconectarte de las noticias sobre el corona tanto como sea posible.
  2. Si tienes hijos, trata de transmitirles calma y repíteles que esto pasará, aunque tú seas el primero que sientas miedo ante la incertidumbre. Lo mejor es que tus hijos no lo vean.
  3. Otra cosa interesante es elaborar una lista de todas las cosas que has querido hacer y empezar a trabajar en ella. Terminar proyectos de la casa, leer un libro, ver una película o cocinar. En definitiva mantenerse ocupado.
  4. No tomes decisiones impulsivas. El aburrimiento puede llevarte a situaciones perjudiciales para la salud, como beber o comer de más.
  5. Las redes sociales pueden ser muy útiles en estos momentos y dar mucha compañía. Trata de mantenerte activo.
  6. Empieza a escribir un diario. Te ayudará a desahogarte.
  7. No pases por alto el lado positivo: más tiempo con tus hijos, más tiempo para relajarse, organizar su casa….
  8. Esta es una muy buena oportunidad para generar un poco de confianza y buena voluntad con tu ex, y ver si podéis encontrar maneras de sacar de vuestro interior, aprecio o compasión.
  9. Aprovecha las formas de proceder con tus gestores. Puedes hacer una pausa antes de intentar resolver cuestiones financieras importantes. No es buena idea tomar grandes decisiones en época de crisis y esto, sin duda, es una crisis.


Las videoconferencias pueden ser una forma efectiva de tener reuniones. Muchos abogados están acostumbrados a ellas. Es un buen momento para presupuestar y resolver cuestiones financieras como la manutención del cónyuge, de los hijos o el reparto de los bienes.

También podéis aprovechar para crear un programa de crianza de vuestros hijos tanto dentro como fuera del horario de trabajo con el fin de que cada uno pueda compaginar bien sus actividades diarias.

Lo más importante es darnos cuenta de que esta es una crisis para todos y de que hay que tener paciencia y comprensión. Durante este tiempo estresante, jugamos con reglas nuevas y hay que abrir la mente para llevarlo de la mejor manera posible.  Date el tiempo necesario para que tu y tu ex podáis adaptaros y lidiar con esta nueva realidad (sin olvidar que es algo temporal).

Suerte y mucha paciencia canallas, algún día nos reiremos de todo esto!