Muchos de nosotros desearía que nuestras parejas pudieran leer nuestras mentes y hacer lo que queremos sin tener que decir nada. Pensamos: «Si nos quieren, deberían saberlo» o «Si tenemos que decírselo y luego lo hacen, no cuenta realmente porque no ha salido de ellos».

La realidad es que las personas a las que amamos no leen las mentes. De nosotros depende decir lo que queremos y lo que no queremos para posteriormente negociar cualquier diferencia de opiniones.

Si frecuentemente te enfadas por el comportamiento de tu pareja y quieres que cambie, puede ser el momento de tener una charla relajada y tranquila sobre los límites de vuestra relación.

¿Por qué son importantes los límites con la gente que amamos?

Los límites son importantes porque nos protegen y le dan a nuestra pareja información relevante acerca de lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Porque incluso la persona que más te ame seguirá siendo un ser humano que tenderá a hacer cualquier cosa que encuentre placentera o aceptable, y si te fijas lo más probable es que tú estés haciendo lo mismo con tu pareja.

En igualdad de condiciones, incluso las personas mejor intencionadas tienden a priorizar sus propios deseos y necesidades a menos que tengan una buena razón para hacer lo contrario.

¿Qué pasos debemos seguir para establecer esos límites?

Paso 1-Reflexionar
Para saber cuales son los límites que necesitas, primero tienes que estar atent@ a lo que te gusta y a lo que te molesta. Enfócate seriamente en este paso. Ya lo decía Séneca: «Ningún viento es bueno si no sabes a qué puerto te diriges».

Paso 2-Ser proactivo
Es mejor orientar a tu pareja sobre lo que quieres y lo que no quieres antes de que cruce una de tus fronteras invisibles. No puedes sentarte ahí esperando que haga lo que deseas y luego reaccionar mal si no lo hace. Sea pro activo, explícaselo de forma clara y no reactivo.

Paso 3-Comunicar
Una vez que tengas claro lo que quieres, debes encontrar una forma de expresarle a tu pareja, de forma clara y tranquila, dónde están los límites. Hay que hacer esto con cariño, sin culpar ni criticar. Al fin y al cabo nada de lo que hace y que te molesta lo hace intencionadamente para herirte.

Si sabes de antemano que se avecina una situación que puede salir mal porque cruza uno de tus límites invisibles, depende de ti encontrar una forma de comunicar tus preferencias con antelación y de buenas maneras.

Ejemplo: María y el sexo mañanero
La primera vez que María y su nuevo novio Alfonso se acostaron, fue después de una cita muy romántica. Habían hecho el amor a la luz de las velas con música romántica, vino e incienso. Todo fue tan bien que Alonso no tenía forma de saber que Maria odiaba hacer el amor por la mañana, y lo cierto es que nunca pensó en comentárselo a Alonso.

Así que, cuando Alonso despertó a María a la mañana siguiente con caricias por todo su cuerpo, María se horrorizó. Se sentía sucia, con olor a sexo y necesitaba hacer pis. Se levanto con la excusa de tener que ir al trabajo, y se marchó rápidamente.

Por suerte, a Alonso le encantaba María y, a pesar del rechazo le envió un mensaje de texto y le dijo lo mucho que había disfrutado de su cita. Luego le preguntó si estaba libre la noche siguiente.

Su cálida e inmediata respuesta lo tranquilizó. Finalmente, María se sintió lo suficientemente cómoda como para confiarle sus verdaderos sentimientos sobre tener sexo a primera hora al despertar. Todavía están felizmente juntos negociando sus diferencias y límites mutuos.

¿Cuándo se establece un límite?

Un límite se establece cuando te das cuenta de que es necesario. Ni más ni menos. No hay que preocuparse, nunca es tarde para hacerlo.

Muchos de nosotros sólo descubrimos que necesitamos un límite tras haber tenido repetidas experiencias que no nos gustan. Esto podría ser después de una semana o de dos años. Es lo de menos.

Para ello lo ideal es que:
a. Reconozcas que hace falta un cambio en las «reglas» de la relación hablada o no hablada.
b. Expreses lo que prefieres ahora (el nuevo límite).
c. Expliques la razón por la qué quieres el cambio.

Siguiendo con el ejemplo de Alonso y Maria, ambos terminaron viviendo juntos y eran muy felices. En un principio a María le encantaba que Alonso fuera tan espontáneo y la diera sorpresas con planes diferentes y divertidos.

Pero con el tiempo Maria se dio cuenta de que había cosas en las que no le gustaba ser sorprendida. Un día en el que María llegaba a casa del trabajo agotada tras un duro día con ganas únicamente de relajarse se encontró a Alonso con otra pareja que había conocido ese día: Vístete amor que nos vamos a cenar con Jose Luis y Lola.

La respuesta interna de Maria fue un «¡Oh, mierda!» ¿Quiénes son estas personas? No tengo ni pizca de ganas! Aun así puso su mejor cara y siguió los planes de Alonso. Más tarde, se dio cuenta de que necesitaba decirle a Alonso que quería cambiar la forma en que habían estado manejando las cosas. Así que… a la mañana siguiente aprovecho el desayuno, para decírselo:

«Tus amigos eran muy majos, y me lo pasé genial, pero hay veces que llego tan cansada de trabajar que lo que me pide el cuerpo es descansar. Solo te pido que la próxima vez me avises con algo de tiempo para prepararme mentalmente para salir, sobre todo cuando espero una noche relajada contigo. De esa forma, si no me veo para salir, puedo hacértelo saber antes de quedar con ellos. Y, si a los dos nos apetece, puedo tener más tiempo para prepararme».

Alonso no se lo esperaba pero estuvo de acuerdo. Ahora había un nuevo límite, no harás nuevos planes para los dos sin consultárselo antes a tu chica.

Si te fijas en el ejemplo María siguió los pasos descritos antes.
Primero descubrió lo que necesitaba, y sin criticar a Alonso en absoluto, simplemente esperó el momento adecuado para decirle lo que quería cambiar y lo hizo de forma amistosa y con cariño.No enfado ni ira. No le dió voces ni le echó la bronca.

Cómo proteger tu castillo emocional

Establecer diferentes tipos de límites se puede equiparar a la construcción de un castillo. Necesitarás:

Un foso profundo y un puente levadizo: Este tipo de límite está destinado a mantener alejados a los invasores que quieren hacerte daño. Es una barrera muy fuerte. En la vida real, esto significa por ejemplo poner un límite apropiado que evite que un compañero pueda hacerte un daño físico o golpearte.

La puerta de hierro interior: Esto podría ser un firme «¡No!» o un «¡Detente!» cuando tu pareja te infravalore o trate de intimidarte.
La hermosa puerta de madera más suave y diplomática, «No, gracias. Preferiría no hacerlo» en su lugar. Esto es útil para todos esos momentos en los que el límite no se ha creado con una función protectora de daños sino de preferencias.

Conclusión.
Todo el mundo necesita límites con las personas que ama. Las reglas básicas son:
1. Darte cuenta de que tienes derecho a tener límites.
2. Que el límite sea proporcional a la situación.
3. Qué ese límite esté lo mejor definido posible.
4.  Qué te permitas hacerlo en cualquier momento en el que te des  cuenta de que lo necesitas.
5. Hazlo sobre lo que necesitas y quieres, no sobre lo malo que es tu pareja.
6. Recuerda a la otra persona cual es tu límite para que acabe convirtiéndose en costumbre

Y esto es todo amigos, espero que os haya servido y a partir de ahora pongáis vuestros propios limites de forma exitosa y que permita mejorar vuestra relación.