¿Es la monogamia solamente un conjunto de reglas opresivas, no naturales, que limitan nuestros deseos de variedad sexual y de novedad, así como de profunda conexión romántica con diferentes parejas?

Es cierto que llevar una relación monógama para toda la vida no es tarea sencilla dadas las altas tasas de infidelidad presentes en nuestra sociedad, la cantidad de divorcios así como el creciente número de personas que la tienen pero que, en el fondo, no es su deseo de por vida.

¿Y qué decir del porcentaje significativo de monógamos que se sienten miserables en sus relaciones? Tales personas pueden sentir que la monogamia es una prisión que los atrapa, sexualmente frustrante así como carente de intimidad emocional. Se quedan en ella y no rompen con su pareja más por un sentimiento de culpa o de inseguridad mientras tienen fantasías con algo mejor.

Tal vez es sólo una ilusión que dos personas puedan permanecer más o menos felices con un acuerdo de exclusividad sexual dado que la realización de esa fantasía romántica no parece ser la norma de la condición humana. Tal vez esa fantasía romántica se da sólo en unos pocos afortunados que prefieren as realidad de una relación monógama que el vació y la soledad de las relaciones esporádicas.

¿Puede la psicología evolutiva ayudarnos en esta cuestión?

Desde una perspectiva transcultural podemos afirmar que la monogamia no es una norma universal. Muchas culturas tienen la poligamia legal, así como la prostitución. De hecho, la mayoría de los patriarcas y reyes de la Biblia Hebrea tenían varias esposas y concubinas como era costumbre de las antiguas culturas de Oriente Medio. Los primeros mormones creían que la práctica de la poligamia estaba recogida en el  Antiguo Testamento.

De hecho según el investigador Manuel Lucas Matheu, que estudió a más de 800 sociedades en todo el mundo, llegó a la conclusión de que el 80% de ellas no eran monogámas. La libertad sexual abundaba y vivían de una forma más relajada y pacífica. También hace referencia al nivel adquisitivo de las personas, llegando a la conclusión de que la monogamia abundaba más en aquellas sociedades o personas con menos recursos.

Sin embargo en todas las culturas conocidas, los hombres han participado en la paternidad de sus hijos. Si que es cierto que lo hombres no invierten tanto en la crianza de sus hijos como las mujeres, y hay muchos padres que incluso acaban abandonando a sus hijos, sin embargo la crianza de los hijos, ya sea la paternidad o la maternidad, parece ser parte de la naturaleza humana ya que ambos son valores humanos universales e interculturales.

La maternidad es universal entre todos los mamíferos con madres en cuyo vientre se desarrolla el bebé y un sistema de alimentación basado en su glándulas mamarias. Curiosamente, la paternidad es poco común entre los mamíferos, pero muy común entre las aves. Los machos podrían construir un nido, sentarse en los huevos, y después alimentar, ayudar o defender a sus crías. En las aves, la paternidad sólo está presente en aquellas que son monógamas.

Un análisis de las especies cruzadas sugiere que el cuidado de la descendencia solo se da cuando hay monogamia, pero ¿Porqué pasa esto? La respuesta parece estar en la certeza de la paternidad. Un macho cuidará a sus crías solo si puede estar razonablemente seguro de que esas crias son suyas y no de otro macho y con la monogamia parece conseguir esa certeza.

A su vez las hembras deciden ser monógamas y dar esa certeza a aquellos machos que les garanticen que se quedarán para ayudar a nutrir y proteger a la descendencia. No tendría mucho sentido que lo hicieran también con aquellos machos cuya estrategia fuera la de aparearse y desaparecer con otras, obligándolas a ser madres solteras y a valerse por sí mismas sin ayuda paterna. Digamos que sin el compromiso de practicar la monogamia por parte de ambos, el cuidado y la responsabilidad paternal habría tenido dificil evolucionar.

Por tanto, dada la universalidad de la paternidad y el cuidado biparental entre los seres humanos, parecería que los humanos han evolucionado en una dirección monógama con el fin de preservar el cuidado de la descendencia.

El problema es que el hecho de que poseamos tendencias monógamas innatas no significa que hayan desaparecido las tendencias humanas no monógamas, (es decir, los deseos de múltiples parejas), o que solo por el hecho de que soñemos con tener una relación estable basada en la monogamina todo el mundo tenga los rasgos de personalidad y las habilidades necesarias para tener éxito.

Aquellas personas más auténticas, que se sienten realizadas en la vida y que poseen un alto grado de empatía y buenas habilidades de comunicación tienden a ser mejores en la monogamia que aquellas otras que se unen a otra persona debido a su inseguridad, que además poseen rasgos marcadamente narcisistas; personas que son falsas, con bajo nivel de empatía y pobres habilidades de comunicación.

Conclusiones

Desde la perspectiva de la psicología evolutiva, la monogamia es natural, ya que la paternidad es natural en la especie humana gracias a esta exclusividad sexual que garantizaba la certeza de la paternidad en el caso de los hombres, y los recursos suficientes para la crianza en el caso de las mujeres.

Sin embargo, hay que decir que existen fuertes deseos no monógamos en las personas ya sea por unirse a aquella pareja con el mejor material genético posible o la mayor cantidad de recursos disponibles o bien porque le da más importancia al sexo de lo que lo hace la sociedad en la que vive. Además, para ser bueno en la monogamia no solo basta con quererlo, sino además poseer ciertos rasgos de personalidad y habilidades interpersonales.

Por supuesto, no tienes porque ser monógamo si no es algo a lo que realmente aspiras o a pesar de que en principio es lo que te gustaría. Hay personas que llegan a acuerdos con sus parejas para tener relaciones abiertas aunque hay que decir que esta modalidad también requiere  de ciertas características de personalidad así como de habilidades interpersonales como puede ser el enfrentarse a los celos o al hecho de compartir a su pareja.

Y algunos de nosotros, que somos monógamos de corazón, podríamos tener que aceptar que simplemente no somos tan buenos en ello a pesar de nuestros mejores esfuerzos, y eso está bien. Todos tenemos que desarrollar la auto-compasión por nuestras limitaciones humanas, y sólo tal vez algunos de nosotros, finalmente, podamos encontrar la manera de tener éxito en la monogamia si simplemente intentamos aprender de nuestros  propios errores o renunciar definitivamente a ella y probar otras formas diferentes de vivir.