El desenamoramiento hace referencia a ese mareo aterrador que surge al darnos cuenta de que la persona que amamos no es quien pensábamos que era. Alfred Hitchcock ha retratado este sentimiento demasiado bien en su película Vértigo (1958). Dejar de estar enamorado es cuando el pedestal en el que hemos colocado a la otra persona se derrumba. La peor parte es que no hay nada que podamos hacer para detenerlo, simplemente está sucediendo ante nuestros ojos. Es ese proceso en el que finalmente vemos la realidad.

Ante esta situación, a veces preferimos huir o mantener a nuestro ser querido atrapado en las maravillas de nuestra imaginación. Sin embargo, una cosa es segura: tenemos el control de nuestra imaginación y podemos crear con ella lo que queramos, en muchas ocasiones, personas que sabemos que no son reales. El amor no deja de ser un producto de nuestras fantasías, de lo que queremos que sea.

El desamor es difícil porque generalmente hay resistencia de nuestra parte. No queremos aceptar la realidad, pero no hay nada que pueda alejarnos el dolor cuando lo hacemos. Ya no podemos convertir nuestro sufrimiento en magia. Realmente se acabó para siempre.

El dolor de desenamorarse.

El desenamoramiento es lo que sucede cuando nos damos cuenta de que nuestra pareja es diferente de lo que pensábamos que era. También es lo que sucede cuando tu pareja te dice que nunca sintió lo mismo que tú, que para ella nunca fue «amor verdadero» o cuando tu pareja empieza a parecer más un extraño que tu pareja.

Cuando esto sucede, la ceguera de amor que padecíamos se evapora y empezamos a ser conscientes de la verdad. Una realidad que nos paraliza. Finalmente vemos a la otra persona como realmente es, sin filtros. Empezamos a sentirnos impotentes y nuestra vida de repente parece carecer de sentido. El amor conduce al mareo cuando no es real.

desenamorarse

Nos gusta imaginar cómo debería ser el amor ya que la realidad puede parecer insoportable a veces, sobre todo cuando, a pesar de estar en una relación, llegamos a sentirnos solos y decepcionados.

Y es que preferimos restar importancia a cierta situaciones, en lugar de enfrentarnos a esa incómoda sensación de mareo. Ocultamos nuestro dolor y convertimos nuestros problemas no resueltos en fantasías, que terminan lastimándonos aún más.

Con estas ideas de cómo queremos que sean los demás, soportamos e idealizamos matrimonios y relaciones que eventualmente nos destrozarán en algún momento. Sin embargo, es importante darse cuenta de que hay muchas personas que están dispuestas a amarnos de formas que ni siquiera podemos imaginar. Hay personas que nunca nos defraudarán y que pueden hacer que nuestra realidad parezca mejor que nuestras fantasías.

El verdadero amor puede causar mareos

No podemos negar que el amor necesita misterio. No siempre tenemos que exponernos completamente a nuestra pareja. La autoexpresión es genial, pero tampoco está mal guardarte las cosas para ti de vez en cuando.

La realidad es que hay todo tipo de historias de amor en el mundo. Lo interesante es asegurarse de que la historia de amor que estás viviendo no se aleja demasiado de lo que hay en tu mente o de lo contrario, el futuro de la misma también será algo irreal…