Irte a vivir con tu pareja es algo que hay que meditar detenidamente y que debe hacerse con cuidado, con mucha conversación y compromiso. Es un tema lo suficientemente importante como para no hacerlo de cualquier manera. Piensa que vas a pasar de vivir solo o con compañeros de piso, a vivir con tu amor, lo cual es una transición bastante grande. Pero hay algunos factores importantes que pueden hacer que os lo replanteéis, y que es importante que sepáis antes de dar el paso, para que luego no haya problemas o malentendidos.

Son cuestiones de las que debes hablar honestamente con tu pareja, sobre todo con el fin de averiguar si vuestros estilos de vida son incompatibles antes de  desembolsar el primer y último mes de alquiler. ¡O puede que descubráis que sois super compatibles! Sobre todo, es importante tener estas conversaciones para protegerse. Después de todo, vivir juntos puede ser un gran problema. Tanto vuestra vida personal como financiera se enredarán en una única dirección. EL saber si es la que ambos deseáis es crucial para el éxito. Sin más dilación vamos con esas cosas que debéis saber antes de vivir juntos!

1. Cómo os gusta mantener vuestro espacio vital.

¿Conoces todas esas pequeñas peculiaridades que tiene tu pareja y que simplemente te encantan? Pues déjame decirte que están a punto de fastidiarte muchísimo. Y es que todas esas cosas son diferentes cuando vives con alguien, así es que antes de mudarse, asegúrate de saber todo lo que puedas sobre el estilo de vida del otro. Este pequeño hecho puede ayudarte a resolver cualquier problema.

Comienza con lo que siente tu pareja con respecto a las tareas del hogar, como quién cree que es responsable de qué y qué tan limpio o desordenado está de acuerdo con su hogar. Necesitarás tener algunas conversaciones sobre quién está a cargo de qué, pero créeme, saber esto antes de mudaros juntos te evitará tener un montón de peleas y empezar a guardar resentimiento. La buena noticia es que averiguarlo no tiene por qué ser incómodo.

Esta podría ser una charla divertida porque lo más probable es que cada uno de los dos tengáis una preferencia. Si ambos aman u odian cocinar o limpiar, ahora es el momento de resolverlo. Y recuerda: nada es permanente. La división del trabajo siempre puede cambiar y no siempre tiene que ser al 50%.

2. Cómo son vuestras idiosincrasias y manías.

Todos en nuestra vida normal tenemos una serie de costumbres, formas de hacer las cosas, manías y cosas que nos molestan. Lo más probable es que tu pareja tenga algunas molestias e idiosincrasias propias, así es que lo mejor es tratar de conocerlas antes de iros a vivir juntos

Y es que es mejor hablar sobre si es adecuado usar la misma toalla de baño dos veces o si la limpieza debe hacerse solo una vez al mes, que tener una guerra posteriormente por haber dado por hecho que la otra persona pensaba como nosotros. Aunque no sean temas apasionantes y aunque pensemos que «lo normal es que piense asó o asa» lo mejor es abordar el tema. Solo viendo en que punto estáis el uno del otro podéis averiguar si es posible la convivencia y poder idear un plan para conseguir vivir felices para siempre bajo el mismo techo.

3. Cuál es vuestra rutina diaria.

Puede que ni siquiera te des cuenta, pero tu pareja tiene una rutina diaria y tú también. Si eres un noctámbulo o te encanta madrugar, eso puede tener un gran impacto en cómo organizas tu día. Es por eso que debes conocer el horario general de tu pareja y su estilo de vida antes de convertiros en compañeros de piso. Es importante saber cosas como sus hábitos de sueño, si es una persona madrugadora y si espera que seas tu quien adaptes tu horario para que podáis iros juntos a la cama a la misma hora por poner un ejemplo.

Hablar de dinero es incómodo, pero si vais a mudaros juntos tenéis que determinar como va a ser vuestra economía de pareja. Y para ello es importante saber como es la situación financiera del otro para poder establecer como compartir los gastos de vida, del hogar, de entretenimiento, ahorros para el futuro, vacaciones o regalos.

4. Cuál es vuestra relación con respecto al dinero.

Además de esto también es importante saber qué opinión tenéis cada uno sobre el dinero. Por ejemplo, debes saber cómo pagareis las facturas y si lo haréis a tiempo. ¿Son buenos ahorrando dinero o sois más de gastar, gastar, gastar y preocuparse por las facturas más tarde? Antes de vivir juntos esto era un tema que resolvíais por vuestra cuenta, pero ahora que vais a compartir techo es importante que lo tengáis claro.

Es el momento perfecto para hablar sobre la relación de cada uno con el dinero, es decir, gastar, ahorrar o dar. No hay que tener miedo de hacer preguntas y hablar sobre vuestros hábitos monetarios, sin importar cuán incómodo te haga sentir. ¡Cuánto más sepáis sobre la aptitud financiera de los demás o la falta de ellos, mejor estaréis! Y, por supuesto, y quizás lo más importante de todo ¿Cómo se asignarán los pagos del alquiler, comida, etc.? Todo esto, cuanto más detallado mejor.

5. Qué tan en serio os tomáis vuestra relación.

Hay muchas razones para irte a vivir con tu pareja, algunas mejores que otras. Pero lo más importante es que ambos estéis en el mismo barco en cuanto a por qué lo estáis haciendo. Con esto además podréis haceros una idea clara del estado de vuestra relación antes de mudaros juntos.

Es esencial que ambos tengáis claro por qué queréis vivir juntos. Independientemente del motivo (siguiente paso natural, conveniencia, financiero, mentalidad matrimonial), ambos deben estar en la misma onda. Si lo que aprendes en el proceso es que el motivo de vivir juntos se basa más en un tema de ahorros financieros o conveniencia para uno de los dos más que cualquier otra cosa, a lo mejor es hora de considerar si necesitas un novio o un compañero de piso.

6. La existencia de alguna alergia.

Como alguien con muchas alergias, puedo dar fe del hecho de que pueden tener un impacto bastante significativo en mi estilo de vida y, por extensión, en el estilo de vida de mi pareja. Todo, desde qué alimentos pueden haber en la casa, hasta qué fragancias, e incluso qué animales pueden entrar por la puerta principal, puede llegar a ser muy importante, por lo que debes saber de antemano si tienen alguna alergia que pueda crear un problema de convivencia.

Un caso muy típico es el tema de las mascotas. Si tu pareja tiene tres gatos y tú eres alérgico, me da que no va a funcionar. Por supuesto no es el tipo de información que deseas descubrir el día de la mudanza, cuando aparezca con el transportador de su gato en la mano.

7. Si las mascotas son parte del paquete.

Hablando de amiguitos peludos, probablemente deberías conocer la política de mascotas de tu pareja antes de mudarte. Tener pequeños compañeros de habitación inesperados puede ser algo que no te guste. O, por otro lado, puede ser un verdadero fastidio descubrir tardíamente que odias los perros. Por lo tanto, asegúrate de saber cuál es la posición de tu pareja sobre el tener mascotas en casa.

8. Qué tanto os gusta recibir visitas.

Cuando viváis juntos, la casa pasará a convertirse en un espacio compartido, pero eso también significa que si alguno de los dos quiere invitar a alguien, lo está invitando a un espacio compartido, por lo que debe tener en cuenta las preferencias del otro. Antes de vivir juntos hay que preguntarse: ¿Los amigos siempre son bienvenidos o es algo que debe planificarse con anticipación?

Lo mismo ocurre con las visitas familiares, así que asegúrate de saber con qué frecuencia deseas pasar tiempo con tu familia en pareja o solo. A lo mejor a ti te hace mucha ilusión comer todos los domingos con tu familia y tu pareja cuando ella odia los planes familiares los domingos porque considera que es su día de descanso.

9. Cómo son vuestras expectativas sexuales.

¿Qué es lo mejor de convivir? El dormir juntos todas las noches, por supuesto. Y claro, esto significa que hay muchas oportunidades para momentos sexuales. Pero esto también puede revelar cualquier discrepancia de libido entre tú y la otra persona, por lo que definitivamente querrás saber si tenéis expectativas sexuales similares.

Es importante que estéis de acuerdo en este punto, o que al menos podáis llegar a un acuerdo en caso contrario. Nadie quiere pagar el primer y el último mes de alquiler, solo para que la relación se desmorone porque no podéis hacer que funcione en el dormitorio de vuestra nueva casa.

10. Qué pasa si no funciona.

Esto último es una especie de fastidio, pero es increíblemente importante. Con suerte, nunca tendrás que probarlo, pero por si acaso, antes de dar el paso de mudaros juntos, debéis saber como haréis, financiera y logísticamente, en el caso de que la experiencia de vivir juntos no funcionase. El tener acuerdos claros respecto al «finiquito» en caso de fracaso, hará que sea más fácil para ambos el poder dividirlo todo de forma amistosa si esa desgracia llegase a suceder. Piensa en ello como un acuerdo prenupcial de convivencia. Idealmente nunca lo necesitará, pero si lo haces, agradecerás que esté ahí.

Por tanto asegúrate de saber todas estas cosas sobre su pareja antes de mudarte con ella con el fin de protegerte a ti mismo y a los demás. Algunas de estas conversaciones pueden ser difíciles o incómodas, pero es una gran práctica para todas las conversaciones que vendrán cuando viváis juntos y a medida que vuestra relación progrese y se vuelva más seria. Además, te pondrá en el camino correcto para que cuando finalmente empieces a jugar a las casitas, sea divertido y te acerque más a la otra persona. Después de todo, ¿No es ese el objetivo de dar ese paso de iros a vivir juntos?