Lo hemos repetido muchas veces, y lo repetimos de nuevo: el atractivo de una persona no radica en tener un cuerpo divino ni unos pómulos afilados. El atractivo radica en el magnetismo que desprendes y que hace que la gente quiera estar cerca de ti. 

Esto se aplica a una pareja, pero también a colegas y amistades. Nos atraen ciertas cafeterías porque nos gusta mucho el ambiente que hay. Ser atractivo tiene mucho que ver con entender lo que quiere la gente. La buena noticia es que puedes aprender a ser atractivo mientras sigues siendo tú mismo. No se trata de cambiar sino de potenciar ciertos aspectos de nosotros mismos. Estas son las reglas de la atracción que debes cumplir si quieres ser más atractivo o atractiva para el sexo opuesto:

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1. Deja de ser aburrido.

La gente tiene un período de atención corto, y conforme avanza la tecnología y tenemos acceso cada vez a más información, cada vez menor. Nuestros cerebros se sienten atraídos por personas y cosas intrigantes, interesantes y comprometidas. Y adivina qué: ¡Tu eres una persona intrigante, interesante e involucrada! (aunque aún no lo sepas)

La cuestión es que no siempre mostramos eso. Quizás porque tienes miedo de que la gente te encuentre extraño. Cuando conocemos a alguien nuevo, completamos una lista con preguntas como ‘qué tipo de trabajo haces’ y ‘de dónde eres’. No mostramos cómo nos sentimos realmente y ocultamos rasgos peculiares de nuestra personalidad para encajar lo más rápido posible. Pero es precisamente ese miedo, la no pertenencia, lo que nos aburre.

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2. Aprovecha bien los primeros 30 segundos.

No te equivoques: la gente te juzga tan pronto como entras en una habitación. La atracción ocurre en 30 segundos. En ese momento, nuestro cerebro ya ha determinado si queremos dormir con alguien o no. De hecho, nuestro cuerpo sabe en 1 segundo si quieres compartir las sábanas con alguien.

Así pues si no le entras por el ojo a alguien en el primer segundo tienes 29 segundos más para dar una buena primera impresión. Así que piensa detenidamente cómo te presentaste en ese primer medio minuto, porque una mala presentación en ese momento te llevará a tener que trabajar duro si quieres corregir una primera impresión incorrecta. La idea es mejorar hasta tal punto que consigas triunfar en ese primer minuto crucial.

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3. El segundo rasgo más atractivo

No son tus brillantes ojos azules, tu humor ingenioso o tus piernas interminables lo que hace que la gente quiera estar cerca de ti. Aunque te cueste creerlo solo quieren estar cerca de ti porque eres tú. Y esto se aplica a todas las áreas de la vida.

Cuando se trata de salir con alguien, miras la disponibilidad y predisposición de alguien. ¿Esta persona quiere acompañarme? Los amigos y las relaciones duraderas tienen que ver con la disponibilidad emocional. ¿Esta persona está dispuesta a compartir sus sentimientos conmigo? A nivel empresarial, se trata de disponibilidad económica e intelectual. ¿Puede esta persona trabajar conmigo?

La mejor forma de mostrar la disponibilidad es simplemente manifestarlo. Por ejemplo, en un evento de networking, di que te gusta conocer gente porque eso te permite hacer nuevos contactos interesantes. Te sorprenderás de lo positiva y curiosa que es la reacción de mucha gente ante esto.

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4. Lenguaje corporal

Probablemente no sea una noticia, pero digámoslo directamente: el lenguaje corporal lo dice todo. En función de como lo uses puedes aumentar exponencialmente la atracción que generas en los demás.

Torso expuesto: Mantener el torso, el pecho y el estómago expuestos al mundo es la mejor manera de mostrar la disponibilidad. Los brazos cruzados, sostener una copa de vino contra el pecho, sentarse inclinado en su teléfono o sostener una bolsa frente a su cuerpo crean una postura cerrada y una impresión inaccesible.

Manos: Nos gusta ver las manos de los demás. La investigaciones muestran que si no podemos ver las manos de alguien, tenemos más problemas para confiar en ellos. Cuando las guardas en tus bolsillos o debajo de la mesa, tu atracción puede llegar a caer porque sientes que esa persona no te invita a tener una conversación franca.

¿Quieres insinuar más atracción sexual? Entonces muestra tu cuello. Puedes echar la cabeza hacia atrás cuando sonríes, acariciándolo unas cuantas veces, pero de forma sutil para evitar que la gente piense que es un maníaco.

No obstante son muchos los gestos que pueden denotar interés como mirar con frecuencia a los labios del otro, prestarla plena atención cuando habla, imitar sus posturas corporales para generar empatía,…