Una persona que se mete en una relación de pareja con hijos ajenos, ya sea el padrastro o la madrastra de esa familia recién formada, se enfrenta sin duda a un doble y gran desafío:

1. Por un lado defender aquellas necesidades propias o sueños que tenga en la vida
2. Defender las necesidades y hábitos de la familia en las que entran, por otro.

Cuando nos metemos en una relación con hijos de otro matrimonio a veces nos enfrentamos a sentimientos desagradables como padrastros, sentimientos que son bastante complicados y que pueden llegar a causar mucha confusión.

Y discutir sobre esto con nuestra pareja puede llegar a convertirse en un quebradero para ambos. Aunque seamos conscientes de lo que está pasando, no es tan fácil hacer un cambio para conseguir que vuestra vida sea más placentera.

¿Te suena todo esto?¿Quieres aprender a mejorar tu relación con hijos de otro matrimonio? Pues yo que tú seguía leyendo. Para ayudarte, aquí te dejo 10 consejos para nuevos padrastros, y de regalo, 50 preguntas que deberías hacerte antes de dar el paso. 

1. Se realista y no pidas cosas que tu pareja no pueda dar.

Está claro que tu pareja y tu podéis llegar a ciertos acuerdos prácticos que mejoren vuestras vidas, sin embargo, lo que no se puede negociar nunca, es el hecho de que él o ella tiene hijos y de que esos niños necesitan atención. Esto que parece de cajón no siempre se cumple en la práctica.

Una situación que se da con frecuencia es la siguiente:

Has elegido una pareja con niños, y lo has hecho tú voluntariamente. Nadie más ha tomado esa decisión en tu lugar y nadie más es responsable de ello. Tener en cuenta esto es muy importante dado que en muchas ocasiones los padrastros son incapaces de aceptar la existencia de los niños. Por supuesto, tu pareja poco puede hacer en este caso.

Es comprensible, tu imagen de relación ideal se desvanece, ahora se ve diferente a lo que te habías imaginado que sería y eso duele. Para ti puede que sea como un duelo y que incluso te preguntes si has tomado la mejor decisión. Pero has de tener claro que aunque le cuentes a tu pareja lo mal que lo estás pasando mal y aunque llegue a escucharte y a comprenderte, no puedes esperar que se deshaga de los niños. Por tanto el primer paso es aceptar la situación.

2. Trabaja un amor de pareja fuerte.

Terminaste en esta familia porque elegiste a tu pareja. Como sucede en las relaciones normales, es importante que inviertas tiempo y energía en la relación con tu esposo o esposa. Buscar momentos para estar solos, salir juntos sin los niños algún día, tener momentos semanales para los dos, estar juntos y escucharse.

Más que en una familia normal, mantener el vínculo amoroso es fundamental dado que no sois padres de los mismos hijos. El vínculo con tu pareja te une a esta familia. Los desafíos de una familia recién formada son mucho más fáciles de sobrellevar cuando la relación amorosa es fuerte.

3. Si no sabías en lo que te estabas metiendo, al menos se amable contigo mismo.

Seamos realistas: Cuando te enamoraste de tu pareja y conseguiste que los niños subieran a bordo, pensaste que lo ibas a aprovechar al máximo. Estabas pletórico/a, tu pareja te amaba y le ibas a demostrar que tú eras la pareja ideal.

Y ojo, quizás lo consigas (en parte). Pero cuando sacaste el carruaje, te planteaste cosas como el tema de los modales en la mesa, los arreglos en vacaciones, la crianza, cuánto tiempo se tiran frente a la televisión o el ordenador, las desviaciones de los acuerdos por parte de su ex, cuánto tiempo pasas con tu pareja, tus nuevas tareas con ellos, conjugarlo con el deseo de un hijo propio, etc.?

Algunos padrastros reconocen que si hubiera sabido cómo sería, nunca habrían comenzado una relación con hijos de otra persona. Realmente no sabes en qué aventura te estás metiendo y tampoco quieres escuchar a la gente que te aconseja porque al fin y al cabo, estas enamorado. y es que desde fuera uno no tiene idea de lo difícil que puede llegar a ser.

La práctica a menudo suele poner rápidamente a la gente los pies en el suelo. El aterrizaje puede golpear fuerte. Por tanto, sé amable contigo mismo.

4. Lame tus heridas

Todos hemos sufrido cicatrices y puntos sensibles en nuestro pasado, algunos más que otros. En una familia mixta, estos se ven afectados fácilmente.

Imagínate que eres una personas acostumbrada a agradar a todo el mundo. Nunca tienes problemas con nadie y la gente te quiere. No hace falta que te diga lo doloroso que puede ser enfrentarte al ex de tu pareja o a unos niños que prefieren verte partir que verte llegar, o que te etiquetan como el culpable de la ruptura de su familia. Si no prestas atención, inmediatamente te verás contra atacando, cuando quieras ser consciente, ya tendrás la fiesta montada.

Es posible que seas una persona cuyos padres no pudieron estar siempre allí para ti cuando los necesitabas y el niño que llevas dentro se sintió abandonado. Cuando conociste a tu pareja te sentiste genial porque te apoyaba y te hacía sentir arropado. Pero en el momento en que tu pareja asume el papel de padre o madre y le presta atención a sus hijos, el niño que hay en ti se siente solo de nuevo. O se pone celoso cuando ve que los niños obtienen lo que tú nunca has tenido.

Si además solías recibir reconocimiento solo cuando te esforzabas mucho y cuidabas a sus hermanos o al hogar, y ahora sientes que tienes que volver a hacer lo mismo, lo más probable es que te agotes rápidamente y acuses en voz baja o en voz alta a los otros miembros de la familia de «nunca» hacer nada.

Está bien tener áreas sensibles o puntos débiles, somos humanos al fin y al cabo, pero una familia bien compuesta requiere que puedas cambiar rápidamente a modo adulto. Puede venirte muy bien compartir tus viejas heridas con tu pareja, que seguro que también tiene algunas, pero cuidarlas es tu responsabilidad. Nuestro pareja es el padre de sus hijos, no del hijo que hay en ti.

5. Aprovecha tu punto de vista sobre tu nueva familia.

Al ser un integrante nuevo en esta familia, tienes la oportunidad de ver desde cierta distancia cómo los demás interactúan entre sí. Tu visión está menos nublada por el amor en el que se bañan el resto de miembros de la familia. No tienes porque soportar el dolor que conlleva lidiar con la ruptura de su familia anterior. Sin duda tendrás más facilidad para detectar la lealtad que sienten hacia su anterior familia o los niveles de culpa que vienen con la ruptura.

pareja con hijos de otra relacion

Es evidente que no vas a poder salvar a tu pareja de ciertos problemas pero si que puedes aportar un valor añadido si te tomas en serio tu visión única de la relación y de la familia. En la práctica, esto no suele ser fácil dado que a nadie le gusta que la otra persona le diga que no ve las cosas bien.  Sin embargo si que es cierto que hay formas de hacerlo que hacen que las posibilidades de que te escuchen sean más altas:

  • Mírate siempre a ti mismo primero y limpia tu vista de tus propios filtros y emociones más grandes: ¿Qué dicen estos sobre ti?
  • Espera un tiempo antes responder cuando veas algo extraño. Respira profundamente unas cuantas veces antes de hacer nada o consúltalo con la almohada durante la noche.
  • Habla de hechos y da ejemplos concretos.
  • Habla con amor y menciona el amor de tu pareja hacia sus hijos. No culpes a tus conclusiones.

Si a tu pareja no le importa, pero a ti sí, hazle saber cómo te sientes y cuáles son tus necesidades. Hablar de ti mismo funciona mejor que golpear a tu pareja con tus análisis.

Hay que hacerlo con cuidado ya que si lo haces mal puedes llegar a conseguir el efecto contrario de lo que quisiste decir: Te verá como el culpable, el padrastro enojado que dificulta y estropea las cosas.

6. Permítete desahogarte con gente de tu círculo y recargar pilas.

Además de una buena relación con tu pareja, es de gran apoyo tener contacto con otros padrastros en tu entorno. Con ellos puedes tirar tu  basura de vez en cuando sin tener que agobiar a tu pareja. Si bien esta no es una solución lista para usar, puede ser un gran alivio. Además, las historias de los demás pueden ayudar a poner la tuya en perspectiva.

Lo que no es sano es invertir todo tu tiempo y energía solo en esta familia, ya que sin quererlo estarás regalando demasiado de ti mismo. Es importante que tu pareja ocasionalmente haga algo a solas con sus hijos. Usa ese tiempo para ti. Haz cosas divertidas y recarga tus baterías.

7. Ten claro que no eres el padre o la madre de los niños.

Los hijos de tu pareja ya tienen dos padres (incluso si el otro padre ha fallecido). No intentes serlo tú, porque sencillamente no lo eres. Los niños pueden sentir la necesidad de mostrar una lealtad adicional al «nuevo» padre, o pueden llegar sentirse incómodos contigo, aunque tu solo tengas buenas intenciones.

Debes asumir que eres el padrastro, y que eso significa que de momento solo eres la nueva pareja de sus padres. Podrás participar en las decisiones sobre el orden diario, o incluso sobre temas más amplios como la educación si llegas a un acuerdo con tu pareja. Puede que incluso si vuestra relación funciona llegues a ser alguien importante para tus hijastros, pero de momento has de aceptar que no eres más que la pareja de uno de sus progenitores.

8. Querer es poder.

Algunos padrastros se quejan de lo complejo que es hacer que una historia de amor funcione en una familia recién fusionada, pero no por ello hay que pensar que es imposible. Solo ten en cuenta los consejos anteriores y se tu misma.

Eres humana, y por tanto, puedes amar y puedes cometer errores. Puedes aprender. No tienes que ser perfecta. Tienes todo lo que necesitas para darle una oportunidad a esta familia. Entonces solo trata de ser comprensiva contigo y con los nuevos miembros de tu familia. De esta manera, juntos podréis llegar a hacer algo grande.

La paternidad adoptiva es un papel desafiante pero también tiene una cara hermosa. Tu eres una persona especial en la vida de los niños y eventualmente puede desarrollar una conexión con ellos diferente a la que tienen sus padres con ellos. Aprovecha ese valor agregado en la vida de los niños.

9. Hazte este cuestionario con 45 preguntas antes de lanzarte a una relación de pareja con hijos ajenos.

No obstante, si uno de los dos tiene hijos y os estáis planteando dar el paso de iros a vivir juntos, os recomiendo que antes rellenéis este sencillo cuestionario. No es llevará mucho tiempo y puede ahorraros muchos dolores de cabeza:

¿Tu pareja cuida bien a sus hijos? ¿Puede hacerlo él / ella misma, incluso sin tu ayuda?

¿Estás de acuerdo en poner límites a tu participación en la educación y el cuidado de sus hijos? ¿Tu pareja está de acuerdo y lo acepta?

¿Estás de acuerdo con su forma de criar a los hijos?

¿Crees que es bueno con sus hijos?

¿Puedes hablar de su manera de tratar y criar a los niños con ella sin discutir?

¿Está abierta a tus comentarios?

¿Está claro para él /ella y para ti que una familia compuesta es realmente diferente de una familia nuclear «normal»?

¿Has leído algo sobre familias mixtas o asistió a un taller sobre este tema?

¿Has congeniado con sus hijos?

¿Sus hijos han congeniado contigo?

¿Estás acostumbrado a los niños?

Si tienes hijos propios, ¿Se llevan bien con los tuyos?

En el caso anterior ¿Sabes lo qué piensan tus hijos de la idea de iros a vivir juntos?

¿Ha hablado tu pareja de esto con sus hijos, sin que tu estés presente, para que sean libres de decir realmente lo que piensan?

¿Aceptan los niños la idea de iros todos a vivir juntos?

¿Han pasado más de tres años desde que se separo de su ex? La misma pregunta para ti si también tienes hijos

¿Sus hijos tuvieron la oportunidad de volver a conectarse con su padre? (los padres divorciados pueden comportarse de manera muy diferente que antes del divorcio)

¿Se ha completado con éxito el divorcio?

¿Tu pareja actúa como un padre / madre para sus hijos o más como un amigo?

¿Está acostumbrada la ex de tu pareja ( Y uno de los progenitores de sus hijos) a la nueva situación de separación, y ha vuelto a encontrar su camino?

¿Le permite a tu pareja tener una nueva y feliz vida?

¿Puede tu pareja dejar ir a los niños con su otro progenitor con tranquilidad?

¿Su ex o padre/madre de los niños ya te conoce?

¿Confía en ti?

¿Ya conoce tus planes de convivencia?

¿Tiene fe y comprensión sobre la forma en que tratas y educas a sus hijos?

¿Puede tu pareja hablar con ella cuando surge algún problema o necesidad en la familia?

¿También hay espacio aquí para tu opinión?

¿Suele la ex de tu pareja decir que no a las solicitudes de ésta con los niños, si realmente no le convienen?

¿Te consulta antes de comprometerse con el otro progenitor de los niños?

¿Tu pareja está abierta a soluciones como dejar a los niños con los abuelos, para que podáis disfrutar de algo de intimidad de vez en cuando?

¿Ve bien tu pareja que te tomes un tiempo para ti de vez en cuando?

¿Puedes soportar que tu pareja elija a sus hijos antes que a ti en muchas situaciones?

¿Puedes manejar las cosas en casa normalmente como a ti te gustaría?

¿Puedes / te atreves a decirle a tu pareja lo que te preocupa y lo que necesitas (sin acusarlo ni juzgarlo a él oa sus hijos)?

¿Puedes decirle no a los niños de una manera amistosa y establecer límites?

¿Estás de acuerdo con la forma en que tu pareja organiza las finanzas? ¿Y los acuerdos sobre esto les sientan bien a ambos?

Si también quieres tener hijos, ¿Has hablado de esto con tu pareja?

¿La familia de tu pareja está feliz contigo

¿Están los niños sanos y se sienten bien consigo mismos?

Si los niños tienen una enfermedad o discapacidad, ¿sabes cómo tratarla?

¿Estáis tú y tu pareja sanos y llenos de energía?

¿Tenéis familiares o amigos en los que apoyaros y os atrevéis a pedirlos ayuda?

¿Tienes alguna opción de escape por si la situación se pone difícil?

¿Eres capaz y estás dispuesta a mirarte a ti misma y aprender cosas?

¿Estás dispuesta y puedes, obtener ayuda profesional si la necesitas?