«La semana pasada estaba en una terraza tomando un café, y en la mesa de al lado estaban sentados dos chavales de unos 19 años.
Uno de ellos le estaba aconsejando al otro

-Tío tienes que lanzarte, al fin y al cabo ¿Qué tienes que perder? Peor es vivir con la incertidumbre. Al fin y al cabo, el NO ya lo tienes!

El otro chico movía la cabeza asintiendo, pero la verdad es que no le veía muy seguro.»

Dios mío, cuanto daño ha hecho esta frase en numerosas vidas humanas.

¿Cómo que no tienes nada que perder?

¿Y la ilusión?

¿Y la esperanza?

¿Y la seguridad en ti mismo?

¿Y tu pobre corazón?

La realidad es que sí que tienes mucho que perder y más cuando trabajas con esa persona.

No digo que no haya que intentarlo, pero sí que lo hagas con cabeza. Por tanto, antes de tirarte a la piscina tienes que ver si hay agua.

¿Cómo hacer esto? Aquí van los pasos secretos que nadie te quería contar.

1. ¿Va en contra de la política de tu empresa? A lo mejor no lo has pensado, pero hay empresas que no aceptan que sus trabajadores tengan relaciones entre ellos.

Por tanto, es lo primero que debes averiguar si te importa algo tu trabajo.

Si la empresa no lo permite, pero sientes que es la mujer de tu vida hasta el punto de estar dispuesto saltar desde un puente solo para demostrarle tu amor (algo absurdo porque lo mismo te matas y ya no tendría sentido nada, pero que está muy de moda últimamente) pues adelante con todo a toda vela y ya veremos mañana.

2. ¿Le gustas? «El otro día le sujete la puerta del ascensor y me sonrió. Está claro que me ama!»

Tranquilo Don Juan.

La mayoría de la gente confunde los gestos de atracción de la persona que les gusta, sobre todo los hombres.

Necesitas más info. Así pues, no te confies y sigue leyendo.

3. Trata de conocerla mejor fuera del trabajo 

Quedar con ella fuera del trabajo es el siguiente paso.

Dile de forma tonta/casual si quiere quedar para tomar unas cañas el típico viernes que salís a las 15h.

Si dice que sí, vas bien, pero no genial.

Ahí es donde debes sacar todas tus dotes de seducción, y salvo que seas una ameba unineuronal, deberías hacerte una idea de si le gustas o no.

4. ¿Y si resulta que le gusto?

Pues seguirás yendo bien, pero no genial.

No olvides que cualquier mínimo gesto, comentario o comportamiento puede mandarlo todo al traste

No hables de tu ex.

No hables durante dos horas de todos tus logros.

No hables de sexo.

Mejor no hables, que lo haga ella.

Parecer misterioso te dará puntos y te restará probabilidades de cagarla. Es un win win.

No te confíes y ves piano piano si quieres que esto acabe en boda y luna de miel en Benidorm (que la cosa no esta para dispendios)

5. Genial estamos saliendo! Soy el rey del mundo!

Bárbaro Bruce Willis. Pero esto no ha hecho más que empezar.

No olvides que trabajáis juntos.

Importantísimo saber separar lo laboral de lo personal, o podéis terminar como chuleta en barbacoa.

Esto es lo que tienes qué hacer si te gusta alguien del trabajo.

«Pero por favor no me dejes así! Y ahora que estamos saliendo ¿Qué hago? Eso de chuleta en barbacóa suena muy mal!»

Vale, vale, tranquilo que te ayudo. Estos son los pasos.

  • Lo primero es considerar si vale la pena. Puede que después de algunos encuentros os hayáis dado cuenta de que vuestra atracción no os da ni para un picho moruno poco hecho.

En caso de que sí, podéis decírselo a toda la oficina y casaros.

¿En serio? Obvio que no. Despacito Romeo!

  • Si te dice que si lo mejor de momento es no decírselo a nadie, y ver si la llama de la barbacoa se mantiene.

Porque puede pasar que no salga bien. De hecho, sucede bastante. De hecho, es lo más probable.

  • Por tanto has de estar preparado para una posible ruptura. (Ay dios! Pero ya?)

Piensa que si sale mal, la verás cada día. Todos los días.

Si te dejó ella, puede que tu corazón explota, explota me, explo.

Si lo dejaste tú, puede que no soportes sus miradas asesinas o sus zancadillas al pasar a su lado.

  • Por tanto, te recomiendo tener siempre el CV preparado y actualizado, sobre todo para poder salir volando en cualquier momento si todo se complica (pero no por la ventana que te estoy viendo)